La soberanía, limitada por los derechos humanos

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El noticiero nacional retransmitió anoche las palabras del canciller cubano en la Asamblea General de la ONU, y sonaba tan obsoleto el discurso de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos; sobre todo después del 17D.

Como la espiral del canto del sapo enviada hacia la luna, chirrió otra vez el Estado- partido- gobierno en Cuba su vetusto discurso de los derechos del Leviatán.

El Leviatán, la bestia con medida de hombre, data de ¡1651!, en que fue publicado el libro por Thomas Hobbes. La viñeta (que intenté fotografiar más arriba), representa al soberano sosteniendo en lo alto una espada y ¡¿un báculo?!

Es la representación del Estado absoluto cuya alma es la soberanía; que, según Hobbes, asume “la personalidad de todos”. Según su teoría del Estado, la soberanía así constituida libraría a los súbditos, quiero hacer énfasis en la palabra súbditos, de “la guerra de todos contra todos”.

La soberanía, el Leviatán, ni siquiera en su nacimiento fue creado para conjurar peligros externos, ni amenazas de guerra en las fronteras, reales o ficticias. El Leviatán fue proclamado desde su origen para contrarrestar el discurso de las luchas políticas de la burguesía contra la monarquía absoluta y la aristocracia, en Inglaterra.

Que una persona es libre cuando se somete solo al imperio de la ley y no a la voluntad de otros hombres -que ninguna persona o grupo puede imponer a los demás las leyes que deseen (porque se trataría entonces de una relación de fuerzas, de guerra, dominación y servidumbre)-, es el discurso de la burguesía, asociado al desarrollo del capitalismo. Es el discurso de los Whig ingleses en 1688. “La finalidad perseguida por las leyes no se cifra en abolir o limitar la libertad, sino, por el contrario, en preservarla y aumentarla.” Libros como el Segundo Tratado del gobierno Civil de John Locke abatieron de una vez por todas las concepciones totalitarias-positivistas de Thomas Hobbes.

Ya no puede el castrismo hacer gritar a este pueblo que viva cuba libre desde la tribuna, porque nunca se ha tratado de Cuba libre porque nunca ha sido un problema de guerra en las fronteras, ni un problema de soberanía y autodeterminación ¿de quién? Sino de Cuba liberalizada, desplazando completamente el problema, del terreno de la supuesta guerra artificial frente a una potencia extranjera, al problema real de la política en relación únicamente con los actores internos, se trata exclusivamente de nuestros derechos civiles y políticos, con los que podríamos concebir nuestra libertad bajo el imperio de la ley.

Siempre se tratará de libertad bajo el imperio de la ley o justicia distributiva; economía dirigida o Laissez Faire. Pero lo realmente interesante es la relación que se produce inmediatamente entre dos sistemas económicos (Socialismo o Capitalismo) y el control del comportamiento; por un lado, dictadura sobre las necesidades cuando se trata de justicia distributiva; o, algo completamente subversivo respecto a ese orden de hierro, como es la integración social resultante de los mecanismos del mercado. O sea, siempre se tratara de defender un régimen de libertad frente a uno de dominación.

La libertad individual aparece o desaparece asociada a un tipo particular de sociedad. Es una herencia cultural relativamente reciente y aparece relacionada con la modernidad y el capitalismo. Parafraseando a Foucault, la sociedad en su modelo económico y político, se organiza de manera tal que algunos pueden defenderse de otros; o defender su dominación de la rebelión de los otros.

La soberanía que invoca el grupo al que representa el canciller cubano, ha conseguido perennizar su victoria en nuestro sometimiento. Nuestro trabajo para liberalizar Cuba, liberalizándonos a nosotros mismos, es arduo y no supone más que reformas políticas. Suficiente, dirán, para que sea bien difícil, tratándose de Cuba y lo alto que gritan sus cancilleres y dictadores. Gritan alto, pero no profundo. Todo comienza con el aprendizaje de la libertad como noción, primero en nuestro corazón.

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La Virgen segun los Papas

 

rscn1315Las procesiones de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, transcurridas recién ayer 8 de septiembre en la isla, hicieron recordar con nostalgia a quien escribe este artículo la figura del Papa Juan Pablo II.

Allá por los años 60 del pasado siglo, el entonces obispo auxiliar de Cracovia, Karol Wojtyla, fue el activista de los derechos de los habitantes de la nueva ciudad obrera de Nowa Huta, edificada en las afueras de Cracovia, a tener una iglesia consagrada a la Reina de Polonia, María, Madre de Dios, bajo la advocación de la Virgen Negra de Czestochowa.

Por ello, el futuro Papa del milenio cristiano había celebrado la misa del gallo a la intemperie, más exactamente en un campo helado, todos los años que duró la negativa del gobierno comunista de Polonia a autorizar la construcción de un templo. En el año 1977 por fin estuvo lista la nueva iglesia, que tardó 10 años en ser levantada.

Después de celebrar la ceremonia de consagración, Wojtyla, para ese momento arzobispo metropolitano, defensor civitatis como la tradición reconoce al obispo de Cracovia, pronunció un sermón distinto; como una “voz que clama en el desierto”:

Esta ciudad no es una ciudad de personas que no pertenecen a nadie. De personas a las que se les puede hacer lo que se quiera, que pueden ser manipuladas según las leyes o normas de producción y consumo. (….) Esperemos que, en esta nuestra patria, que tiene un pasado tan cristiano y humanitario, estos dos órdenes –La luz y la Palabra de Dios, y el respeto por los derechos humanos- se unan de una forma más efectiva en el futuro.”

Años después, con su llegada al pontificado, lideraría una cruzada espiritual y cultural contra el totalitarismo; que fue un factor determinante para que en 1989 acontecieran liberalizaciones en toda Europa Oriental, estableciendo un nuevo orden democrático. Si bien Reagan y Gorbachov jugaron su papel histórico en esa revolución no violenta, Juan Pablo II fue la fuerza espiritual que hirió de muerte al comunismo.

Actualmente los cubanos ignoramos “por dónde van los tiros” del pontífice Francisco. Lo único que podría excusarlo de aparecer tan tibio a la hora de emitir una condena al modo de vida bajo el socialismo- comunismo, es el hecho de que no haya vivido él mismo bajo semejantes condiciones.

La vida bajo semejante modelo político y económico se torna mísera tanto en bienes como en aspiraciones y oportunidades. No a causa del embargo económico norteamericano, como intenta vender la propaganda oficial. Ni como resultado de errores de los planificadores económicos cuya sola existencia viola las libertades fundamentales. Sino que dicha escasez de bienes de consumo y de oportunidades para el desarrollo individual y de un proyecto de vida, son el principio esencial del funcionamiento del sistema.

Huelga decir que el Estado socialista-comunista basa su estabilidad en la eliminación de todo intento de movilización y de disentimiento político; y no, como creen los que no se han tomado la molestia de reflexionar, en la formula ideológica con que intenta legitimarse ante la opinión pública.

Resulta contradictorio escuchar al Santo Padre, ¡desde Cracovia!, decir a los jóvenes cubanos “No tengan miedo”, justo cuando las autoridades eclesiásticas en la isla parecen limitadas ellas mismas por temor a las represalias políticas del gobierno cubano, que ya han sido notables.

El trasnochado discurso gubernamental del derecho de soberanía y el nacionalismo, como justificación ideológica para infringir todos los daños que un poder ilimitado, discrecional y arbitrario ocasiona a los individuos, en nombre de la llamada “justicia social”, un fraude consistente en que el grupo en el poder determine cuales son las necesidades y distribuya las satisfacciones a que tienen derecho los miembros de la sociedad, tergiversando completamente los presupuestos de la condición humana y sus aspiraciones; en rigor, solo puede ser contrarrestado por un decidido discurso en defensa de los derechos humanos, de quien tenga autoridad para hacerse escuchar.

Sobre todo, porque la dignidad de la persona humana que promueve el catolicismo solo cobra significado público en el respeto de esos derechos por parte de los Estados. Siendo así que la violación que hace de ellos el totalitarismo califica como anti humanismo, anticristo en clave bíblica, específicamente porque priva a los seres humanos de la conciencia de su responsabilidad moral individual, inalienable como su libertad.

A la pregunta de cuál será la actual política del Vaticano con respecto a Cuba, la respuesta parece remitir más a la Ostpolitik de la Santa Sede que al legado extraordinario de JPII.

Dicha Ostpolitik impulsada en su día por Juan XXIII, autor de la encíclica Pacem in Terris (Paz en la Tierra) en referencia a la Crisis de los Misiles, desatada por la instalación de misiles soviéticos en nuestro país, y recordado por reunir el Concilio Vaticano II, estuvo inspirada en la máxima de “salvar lo salvable” como reacción a la política de los gobiernos comunistas de intentar ahogar la vida religiosa hasta provocar su extinción.

Fue el Secretario de Estado de la Santa Sede, Agostino Casaroli, el encargado de desarrollar la Ostpolitik en relación con los países del Telón de Acero. Pero dicha política por ella sola habría defraudado los anhelos liberalizadores de los millones de seres humanos victimas del totalitarismo. Juan Pablo II, a diferencia de Casaroli, condenó semejante modelo político en aplicación de la facultad humana de discernimiento entre el bien y el mal. Lo más alarmante en todo esto sería llegar a la conclusión de que el Papa polaco haya sido una excepción a la regla, o que el actual pontífice sea más empático, por su origen argentino, con la “Teología de la Liberación” de tendencia antiliberal, izquierdista, y que intenta hacer una interpretación del concepto de reino de Dios en la tierra expresado en el intervencionismo del Estado como poder disciplinario aplicado a la sociedad, para “erradicar la injusticia social, la diferencia entre ricos y pobres”.

De cualquier manera, surge una pregunta para la que aún los cubanos no tenemos respuesta ¿la iglesia católica podría llegar a estar en paz con el comunismo por el solo hecho de que este no se presente como ateo?

Como venciendo al mundo, dígase la política, en los sueños de los cubanos está presente la Virgen de la Caridad. Pero no como la de las procesiones, tan fría y distante, tan parecida a una superstición; sino viva, paridora de Dios, custodiando el nombre de cada cubano violentado, física y espiritualmente en los cepos de la represión de la policía política que sirve a los amos del partido único.

A la Virgen también llamada mambisa, protectora de los cubanos en el mar del Estrecho de la Florida, acompañante de los difuntos a esa otra dimensión donde no habrá llanto, oramos los cubanos. Y por el regreso de la ola democratizadora, del inolvidable Papa Juan Pablo II.

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Coco Fariñas perdió el conocimiento nuevamente

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Tuvo que ser llevado otra vez al hospital, ayer jueves a las 4 y 40 de la tarde. La foto que encabeza el post fue tomada hace varias semanas, pero ilustra la manera en que los activistas de FANTU lo trasladan al hospital.

Como estipula la Declaración de Malta de la AMM sobre las personas en huelga de hambre, fue hidratado con solución salina por vía intravenosa. Hago la aclaración citando la Declaración de Malta porque uno de los manoseados ataques de los trolls oficialistas en los foros virtuales que se suscitan por estos días, es el hecho de que Coco no pueda sino recibir la solución salina intravenosa en un hospital estatal. Es obvio que todos los hospitales y policlínicos en Cuba son propiedad del Estado, y esa es una de las fatalidades que muchos deseamos cambiar, no solo para elevar la calidad de los servicios médicos de manera accesible para todos y sin discriminación, sino para acabar con esa tecnología del poder que acertadamente definió Foucault como Biopoder, y que permite al gobierno cubano el control minucioso de la población con efectos disciplinarios y reguladores.

En el contexto cubano, hay que tener en cuenta la falta de cultura cívica que padecen hasta los médicos y enfermeros del sistema de salud. “El médico que atiende a las personas en huelga de hambre puede experimentar un conflicto entre su lealtad a la autoridad que lo emplea (como la administración de una prisión) y su lealtad al paciente. El médico con doble lealtad está comprometido con los mismos principios éticos que los otros médicos.” Según la declaración de la Asociación Médica Mundial, antes citada.

Hay que pensar en Cuba como en una prisión, un campo de concentración, un experimento decrépito que todos los cubanos desean barrer; pero por temor a las represalias se mantienen impotentes para tomar decisiones políticas; pero no así en los hogares, cuyas paredes por lo menos ya reflejan los ecos de la protesta. Por eso al hablar de violencia estatal hay que incluir la coacción y la propaganda permanente en los medios masivos, que son monopolio estatal. Así es como funciona el totalitarismo: conformado por una red de instituciones antidemocráticas que conforman la maquinaria maligna.

Pasando a otro punto, quien escribe este post consiguió hablar con Coco el pasado martes, vía telefónica. Él casi no podía hablar así que es más exacto decir que conseguí hacerme escuchar por él unos minutos, para expresarle todo mi apoyo y solidaridad.

No obstante, le expresé además que daré gracias a Dios cuando él vuelva a ponerse en pie para continuar luchando por la libertad, la libertad política, como derecho humano fundamental, que nos falta a los cubanos.

Yo he comparado esta proeza de Coco a una travesía para cruzar el Atlántico a nado, con el propósito legítimo de desarmar a un gobierno delincuente, ante la mirada incrédula de los mayores interesados. Porque, yo creo que no solo los cubanos sino el mundo civilizado desearía que Coco, o cualquier acción opositora en esta lucha no violenta por la libertad y la democracia en Cuba, lograra desarmar al gobierno llamado cubano, como se desarma a un delincuente que pone en peligro el orden social en un soñado Estado de Derecho.

Como, de hecho, Coco pone su vida en peligro y parece una misión imposible, lo único que podemos hacer los amigos, familiares y activistas (junto a toda persona de buena voluntad en el mundo que conozca esta situación), es ofrecerle nuestro apoyo tanto porque logre esas demandas que son nuestras, de todo el pueblo cubano, como porque conserve su vida ya que esta lucha puede ser mucho más larga. Pero en todo caso mantener en todo momento en nuestra memoria que un hecho como este está ocurriendo en Cuba. Considero que para salvarle de la muerte y de los sufrimientos que conlleva una huelga de hambre y sed es imperativo moral acompañarlo, apoyarlo, visibilizarlo, por todas las vías posibles.

Así, es como una especie de equipo rescatista que hemos conformado y debemos hacerlo para acompañar toda esta travesía de Coco bordeando la muerte por traernos el increíble regalo de limitar un gobierno represivo que pudiera ser desarmado y desactivado en todo su poder que hoy por hoy es únicamente negativo.

Por último, y no menos importante: denunciar el hecho de que la policía política nuevamente parece estar fraguando una campaña de difamación contra la huelga de hambre y sed de Fariñas, desviando en ocasiones las llamadas telefónicas que hacemos los activistas.

La empresa de Telecomunicaciones (ETECSA), también es monopolio estatal y es controlada por la casta militar.

El pasado fin de semana, 13 y 14 de agosto, todo parece indicar que las llamadas en cuestión en muchas ocasiones fueron desviadas hasta un puesto de mando de la Seguridad del Estado donde al menos dos mujeres, obviamente oficiales, se hicieron pasar por activistas proveyendo falsas informaciones sobre la huelga, intentando hacer creer que esta había terminado sin previa declaración.

Me pareció muy extraño y por precaución no respondí a ningún comentario absurdo. Especialmente extraño me resultó la despedida de la supuesta activista por su lenguaje burocrático, el silencio sepulcral del ambiente al otro lado de la línea y la insistencia en que no podía pedirle a “Bebo”, activista y vocero de la huelga, cuya voz yo sí conozco, que se pusiera al teléfono.

Ahora que está confirmado, por la experiencia de muchas personas que también llamaron, que se trataba de un puesto de mando de la policía política y no de la casa en Santa Clara, recuerdo las palabras de un querido amigo que siempre me dice que además de toda la argumentación política contra el socialismo, la gente con sentido común lo rechaza por la descomunal falta de estilo que proyecta.

En particular, lo que me salvó de caer en la trampa fue mi confianza plena en Coco Fariñas como activista. Recuerdo aquellas palabras de Gandhi siempre oportunas en situaciones como esta: “El poder primero te ningunea. Luego, se ríe de ti. Después, te ataca; y finalmente, ganas.”

 

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Continúa la huelga de hambre y sed de Coco Fariñas

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Coco Fariñas perdió el conocimiento ayer jueves 28 de julio al mediodía, octavo dia de su huelga de hambre y sed. Tuvo que ser llevado al hospital principal de Santa Clara por el grupo de activistas que le asisten en la huelga. Había pasado la madrugada con mucho malestar y le había subido la temperatura a causa de la deshidratación.

Llegó al hospital sin conocimiento y con las comisuras de la boca y la lengua resecas, llenas de costras sangrantes. Con “mareos y todas las molestias de una severa deshidratación”, me contó por teléfono un activista de FANTU y seguidor de Coco, el médico disidente Rodríguez Rangel. Fueron los activistas quienes le llevaron inconsciente a recibir hidratación por vía intravenosa. Coco así lo había indicado porque como me dijo por teléfono “no se trata de un suicidio”, sino de resistir en huelga de hambre y sed hasta obtener sus demandas. Esta es la huelga de hambre número 25 que él realiza.

Es muy triste leer los partes que reflejan el deterioro de la salud de Coco. Los envía por SMS Bebo, a quien el Frente Anti totalitario Unido (FANTU) ha designado como vocero de la huelga. Más impresionante me resulta concientizar que muchos de esos registros de la presión arterial, la frecuencia cardiaca, la cantidad de orina en el día, los va tomando su madre, Alicia, licenciada en enfermería.

Pienso en ella, en su inmenso amor y en el respeto que debe sentir por la decisión de su hijo, lidiando con el dolor de ver su deterioro físico.

Me viene a la mente la imagen de Cristo y la Virgen al pie de la cruz. Sufrir por una causa que trasciende la propia persona y hacerlo prácticamente en soledad, inundado por una fe que en otros se ha perdido por la amarga experiencia de conocer aquello que en su tiempo se nombraba “el mundo”, y que bien pensado, no era otra cosa antes ni ahora que “la política”.

Y digo en soledad porque aunque ellos cuentan con la solidaridad de muchas personas dentro y fuera de Cuba, no hay que olvidar que están en Santa Clara y que si estuvieran en La Habana ya habrían recibido más visitas de representantes del cuerpo diplomático que a fin de cuentas son los únicos que pueden ayudarnos con su solidaridad en este momento. Y también habría más presencia de los medios extranjeros para formar la opinión pública en torno a la huelga; y un poquito más de acceso a internet para que los activistas puedan mantener visible el tema en las redes sociales.

Por estar en provincias, la huelga de Coco ahora necesita de toda nuestra intensidad, de la memoria, de nuestras buenas acciones, una visita, una llamada, una gestión efectiva de quienes pueden presionar en el plano político, una campaña en las redes sociales, una escalada de visibilidad que ponga de manifiesto el compromiso con la defensa de la libertad y la democracia en Cuba, que es sobre todo un imperativo moral.

A Coco no solamente le ha dolido la golpiza a manos de los agentes de la seguridad del Estado mientras estaba esposado, sino aquello que acertadamente definió Juan Pablo II, como la experiencia de “la humillación a manos del mal”. Así que la huelga de hambre es la respuesta moral de Coco, comprometido con la no violencia.

Coco, Lilianne, Rene G. Manzano

Coco me dijo por teléfono que agradecía a sus hermanos de FANTU y de otras organizaciones por haberle asistido cuando perdió el conocimiento. Y a los médicos y enfermeros del hospital de Santa Clara porque no se dejaron coaccionar.

Los miembros de los cuerpos represivos también estaban vigilando el hospital, según me relataron los activistas con los que hablé por teléfono, y esa presencia de una policía política en nuestras vidas como cubanos es una de las cosas que deseamos borrar y que forma parte de ese capítulo de violencia contra el que Coco protesta en la huelga de hambre.

Por poner solo un ejemplo, en la Habana desde hace 62 domingos las Damas de Blanco enfrentan una brutal represión. Son golpeadas, arrojadas al pavimento, detenidas, para impedirles marchar por la libertad de los presos políticos.

Para invisibilizar el hecho mismo de la violencia de sus instituciones el gobierno emplea la violencia.

Y yo me acuerdo de lo poco que he podido leer de John Stuart Mill, porque me parece tan deseable para construir la convivencia. Limitar los poderes del gobierno es lo que entendían, y entiendo, por libertad. En primer lugar “obtener el reconocimiento de ciertas inmunidades llamadas libertades o derechos políticos”. Porque es imprescindible un régimen de derecho para impedir que lleguen al poder toda clase de malhechores.

Una huelga de hambre y sed crea un malestar indecible en el cuerpo. A pesar de que su cuerpo haya sido hidratado por vía intravenosa, de todas formas el cuerpo sigue sufriendo y deteriorándose por las molestias de la inanición y abstinencia del agua por vía oral. Solo basta sentir sed o hambre a lo largo de algunas horas en el día para imaginarse la gravedad de una huelga como esta.

Coco tiene secuelas físicas de las huelgas anteriores, la más larga duró 18 meses. Padece una poli neuropatía en los miembros periféricos, hipotonía muscular, desordenes gástricos. Gracias a su sacrificio, 52 de los 75 prisioneros de la Primavera Negra fueron puestos en libertad en su día, pero la circunstancia que rodeaba aquel sacrificio era el de la solidaridad internacional a gran escala. Ahora necesitamos nuevamente de esa solidaridad.

Todos deseamos que Coco esté bien, con la misma fuerza con que deseamos que cese la violenta represión inherente al sistema político y económico en Cuba, el castigo por disentir, por buscar justicia, por liberarse de un gobierno que se pega como una grasa odiosa a cada rincón de esta isla donde la luz quedó atrapada, y se formaron los pantanos de la destrucción, cívica, política, económica, social y cultural.

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Coco Fariñas está en huelga de hambre y sed

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Anoche el pastor bautista Mario Félix LLeonart me dio la noticia de que el Coco Fariñas se declaró desde el pasado 20 de julio en huelga de hambre y sed en una carta abierta al general presidente de Cuba. En esa carta denuncia la violenta represión de la policía política contra los activistas de derechos humanos, y detalla como él fue golpeado brutalmente mientras los agentes de la seguridad del Estado le tenían esposado.

Con ese ¡Basta Ya!, el Coco, mediante una acción como la huelga de hambre, que pone en peligro su vida, quiere solidarizarse con los activistas que en Cuba luchan casi en el anonimato, con la reflexión de que si no escatiman la brutalidad y la violencia contra él, que fue reconocido con el premio Sájarov del parlamento europeo a la libertad de conciencia, qué se puede esperar que suceda con el activista del común, que lucha casi en la invisibilidad.

No es la primera vez que el Coco demuestra cuanto está dispuesto a defender sus valores hasta poner en peligro su vida en una huelga de hambre y sed. Porque es un hombre excepcional en este tiempo cubano, un tiempo que a cada rato y por la desesperanza parece tener compases del infierno.

Los cubanos tenemos la triste experiencia de vivir bajo la sombra de un gobierno cínico, fiel exponente de lo que Vaclav Havel definió como la cultura de la mentira, y por esa amarga experiencia podemos predecir que el gobierno no guardará el debido respeto ya no a la conciencia, porque los representantes del poder en Cuba no las tienen, pero ni siquiera a la opinión pública para esperar que declaren públicamente el fin de la represión violenta contra activistas de derechos humanos. Por ese motivo muchos amigos y ctivistas le han expresado a Coco que siendo esta lucha tan larga, no ponga en peligro su vida porque se le necesita vivo y sano aglutinando activistas como él puede hacer desde su liderazgo. Pero él está decidido.

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Si el gobierno declara públicamente el fin de la represión sería el equivalente de un cese al fuego en un conflicto armado. Es la policia politica la que porta armas en Cuba, frente al ciudadano, devenido en activista solo porque decide proclamar en la vida y en la via pública lo que todos comparten en privado. La imagen de los cuerpos represivos es muy fuerte; más que nada por la ausencia de legalidad que protega a la ciudadania, por el salvajismo, la chusmería, la barbarie, la incivilidad; reprimen con golpizas, amenazas, intimidacion, detenciones arbitrarias, y el presidio politico. Y esa violencia, inherente al sistema totalitario, ha hecho que el pueblo cubano mire hacia otro lado, mantenga la boca cerrada, intentando encontrar el sustento diario sin concientizar que solo una reforma politica puede traer el bienestar y devolver la seguridad al ciudadano.

Si el gobierno declara el fin de la represión, comprometiéndose de este modo a respetar los derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, del pueblo cubano según los marcadores de la civilización como es la Carta Internacional de DD HH, sería casi como si cambiara su naturaleza represiva, violenta y brutal, al legitimar el derecho a la manifestación pacífica, despenalizaría la discrepancia, sería el inicio de una germinal reforma democrática. Pero el hecho de que no lo hagan, ratifica que solo gobiernan por el terror, por el estado policial, por la pacificación violenta de la sociedad.

Hemos visto como las instituciones políticas internacionales, globales, han reconocido al gobierno cubano por facilitar las conversaciones para que haya paz en Colombia, pero nadie, ni siquiera el Papa, ha venido a intermediar de veras para que cese la violencia entre cubanos, la del gobierno y sus partidarios contra una sociedad civil que se debate por acabar de nacer y robustecerse para que haya civilidad en Cuba.

Esta mañana conversé por teléfono con Coco, le ofrecí mis respetos, mi apoyo y solidaridad; mis oraciones. El Coco toma dimensiones enormes, sobrehumanas, porque cuando un pueblo como el cubano ha perdido la libertad siempre resulta muy difícil expulsar a los criminales que han tomado el poder, y entonces se necesitan acciones sobrehumanas, como las que el Coco Fariñas ha demostrado que puede hacer, para intentar recuperarla aunque sea en algunas zonas.

A mí me parece importante recordar que los derechos humanos fueron definidos y proclamados en respuesta y como defensa ante la violencia de los totalitarismos, el nazismo y el comunismo, esas “dos sombras del siglo XX”, por citar a Foucault. Y que en Cuba todavía padecemos un modelo político totalitario, que no se debe subestimar por más que ya su grotesco cause la burla de casi todo el mundo, porque en sus últimos estertores la desesperación hace que la fiera totalitaria lance zarpazos ciegos, hasta porque por la biología no tienen futuro. No estarán en nuestro futuro.

Un sentimiento de impotencia me recorre al ver lo grande del problema cubano, y lo poco que una persona como individuo puede hacer. Pero hay que creer en lo pequeño, en que este es un problema de todos los cubanos que debemos enfrentar como individuos pero en solidaridad con otros, como una especie de Amarás al prójimo como a ti mismo. Si hubiéramos constituido redes públicas, bien visibles, como activistas en un número millonario para enfrentar el problema tendríamos poder porque estaríamos en situación de obtener cualquier cosa que demandáramos. Pero la realidad es que millones hemos sido lo bastante estúpidos para olvidar nuestra responsabilidad, nuestro tiempo para hacer de este mundo un lugar más propicio a la felicidad.

La perseverancia de los seres humanos en la defensa de su libertad es la condena del Estado totalitario. El Coco lo ha demostrado con creces y ahora debemos velar por él como si de nuestro hermano se tratara. Por lo menos, eso.

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El segundo relato del Dr. Ariel Ruiz Urquiola

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Es Contracorrientes, quiza le puso ese titulo completamente desprejuiciado y lustrando las palabras, para restaurarle su significado mas humano.

La historia de Ariel encierra mucho padecer, no solo por el caliz terrible de la enfermedad con la que actualmente lucha su hermana. Sino por la politica, sí. Porque nacemos en un lugar especifico, en el caso nuestro en Cuba, asi que nacer en Cuba es una especie de sentencia fatidica. Porque en la isla historicamente no se ha valorado la libertad individual. Al extremo de que las leyes y la Constitucion vigente no protegen la libertad individual del despotismo y la violencia del Estado. Nadie se engañe: cuando los gobiernos populistas y totalitarios hablan de paz no estan pensando en una convivencia civilizada, ni en una sociedad desarrollada sobre la base de la division del trabajo, el respeto a la propiedad privada, el Estado de Derecho, el imperio de la Ley, y mucho menos en derechos humanos: civiles, politicos, economicos, sociales y culturales. En ultima instancia un paz protegida por una sociedad civil que impide al gobierno hacer y deshacer a su antojo. Yo creo que estos son algunos de los marcadores de la libertad conocidos. La paz solo puede florecer en democracia, y eso garantiza la paz global, porque las democracias no le hacen la guerra a otras democracias.

Cuando los dictadores hablan de paz estan pensando en la pacificacion violenta de la sociedad, en el fenomeno de la sumision total de la persona humana, que es el resultado mas escandaloso del experimento totalitario.

Volviendo al caso de Ariel, tan vasto como un laberinto, por eso mismo ilustra muy bien de que se trata la vida en el socialismo: esa aberracion politica de otorgarle un poder ilimitado al Estado-gobierno partido, que en Cuba es una misma cosa, y que afecta todas las actividades humanas, desde la foma de nacer hasta la forma de morir. Por eso Ariel ha debido luchar como un heroe de tragedia griega contra el Leviatan de Hobbes en una de sus peores versiones historicas.

Contracorrientes. / Mortal cede a Crónica

Para Omi, a quien me dediqué.

Ariel Ruiz Urquiola (La Habana, febrero de 2011)

Yerba, ¿usted puede limpiarme el pico para poder ir a la boda de mi tío perico?- -¡No!- Al escuchar la negativa, el gallo fue a pedirle al chivo que amenazara a la yerba con comérsela para que ésta se llenara de miedo y le permitiese limpiar el pico para poder ir a la boda del tío perico. El cráter comenzó a cerrarse. Cinco puntos de granulación tratando de ganar espacio. Costillas cuatro y cinco arropadas. Desde fines de agosto desnudas, mas no por el goce de la libertad. 21 de diciembre de 2005. Fotografía del paisaje lunar. Han transcurrido los primeros veinte y un días desde que pusimos el paclitaxol con el carboplatino en el nuevo hospital donde inscribimos a Chabela. –No se haga ilusiones. El tejido granular está infiltrado.- -¡No!- Respondió el chivo. -Lógicamente, si el tumor no ha sido retirado.- -No ha sido y como ya se le explicó en la junta médica es improbable que aparezca un margen quirúrgico.- -Ahora me conformo con la regresión de las áreas necróticas y con no ver las costillas.- Durante estos meses no he dejado de soñar con microorganismos oportunistas. Además, no es fácil conseguir la gentamicina en crema que se necesita para hacer las curaciones diarias. –Los análisis revelan condición apta para iniciar el otro ciclo.- Descruzo los dedos. Prescribe Paclitaxol (80 mg/m2) plus carboplatino. Me intereso por la concentración final con la enfermera que prepara el citostático. La rectifico primero en la mente y luego en un papel. –Isabel, ¿en cuál bracito le cojo la vena?- -En el que usted pueda.- Observo a través del cristal de la puerta. Tengo los pelos de punta. Cada una de ellas puede atender en la mañana unos veinte pacientes. –Martica, necesito tu ayuda…- -Ya está en vena.- -Mucha gracias.- -Una vez tú y otra yo.- -Su esposo no deja de mirarla un segundo a través del cristal de la puerta.- -Es mi hermano.- -Aquí es común que los pacientes jóvenes vengan con su mamá o su cónyuge.- -Ahora él será todas esas cosas además del celador de mi tratamiento.- Caras de asombro en las enfermeras. Han transcurrido cuatro horas. Acompaño a Chabela junto al equipo de suero al baño. Por cierto, limpio. En un par de horas estaremos esperando por el carro de Carolina. El servicio de recogida existe, empero puede retrasarse horas cuando se abona en moneda nacional. Salgo por unos minutos que se multiplican para comprar jugos naturales sellados sin preservantes. Por supuesto, en CUC. De regreso quedan pocos pacientes. Casi todos de sueros largos. Avituallo a Chabela. Hago un aparte con Nora, y le pido que acepte un jugo de mango y que le haga llegar otro a su colega Martica. –No es la época y los cubanos solemos extrañar el mango fuera de temporada.- -¡Es mi fruta preferida!- -¡También la mía! Muchas gracias.- -Es un placer mientras pueda.-

De regreso a casa y Chencha nos espera con el almuerzo, que en mí se juntará con la cena. Chabela traga haciendo acopio de conciencia. La fórmula basal está hecha con malanga, vianda que proporciona consistencia además de carbohidratos, carne de carnero que yo busco y cargo desde un pueblecito intrincado llamado San Andrés de Caiguanabo, y vegetales cultivados en organopónicos de Playa, nuestro municipio de residencia. –Chencha, ¿preparó el anís estrellado?- -Estoy en eso. Quiero que esté listo antes de que comiencen las náuseas.- -Recuerde que hay que evitar a todo costo la regurgitación. Me marcho a la oficina. Necesito adelantar los preparativos de la próxima expedición.- -Chao. ¡Ve con Dios! ¡Qué Santa Rita te acompañe!- -¡Con la naturaleza!-

-Árbol, pégale al chivo que no quiere intimidar a la yerba con comérsela para que ésta me limpie el pico y así poder ir a la boda de mi tío perico.- -Hola Ignacio.- -Buenos días Dulce. ¿Qué hay?- -Como predijiste es receptor hormonal negativo. Empero es HER2 positivo con tres cruces.- -Al menos existe el trastuzumab.- -Sabes que ese carcinoma es de mal pronóstico, por lo que hay que actuar de forma rápida. No sé si con el diagnóstico y la evaluación de los médicos accedan a ponerle tan costoso medicamento.- -¡No!- Respondió el árbol. -¡Si lo lleva, hay que ponérselo!- -Ignacio, no te ciegues. Ella no es la única paciente que lo lleva. La demanda es alta y el servicio está deprimido por el costo de cada dosis.- -Entonces Chabela vale menos de 1 200 euros cada veinte y un días en un país cuyo sistema de salud pública se harta de la asistencia gratuita y de un servicio de primer mundo.- -Sólo te advierto que has de premeditar y actuar en consecuencia para lograr lo que quieres. Si vas como acostumbras, disminuyen las probabilidades de que autoricen incluirla de inmediato en el programa de ese anticuerpo. No dudo que con una actitud frontal lo logres, porque te sobran la razón, el conocimiento y el arrojo, empero me preocupa el tiempo. Ella está contrarreloj y no precisamente en un velódromo.- -Fuego, quema al árbol que no quiere pegarle al chivo para que éste intimide a la yerba con comérsela y ésta me limpie el pico y así poder ir a la boda de mi tío perico.- -No te preocupes. Razonaré y actuaré con las habilidades de un doméstico.- -Toma el resultado de las pruebas.- Me abraza y susurra al oído buena suerte. –Hasta pronto y muchas gracias.- De un brinco caigo en el laboratorio de Genética poblacional de la Facultad de Ciencias Ambientales donde también trabajo. Enciendo el computador y reactualizo la presentación del caso “Francisca Isabel”. A la par atiendo a Julito, que hace su maestría en la maduración de las tortugas marinas que se pescan legalmente por la industria pesquera nacional. Es de noche y salgo a correr detrás de una 264. Logro engancharme entre una de las hojas de la puerta y el marco de la ventanilla contigua. Así, fuera de parada y tras una incesante persecución de presuntos pasajeros se aproxima el ómnibus a la parada de calle 70 y avenida 19. Me desprendo y toco asfalto.

-¡Buenas noches mujeres!- Llega la primera, con un lengüetazo y meneando la cola. –Chencha, quiero sentarme con usted y con Chabela para comentarle de los próximos pasos.- … -Entonces, ¿Cómo le harás para obtener el Herceptin?- -No se preocupen. Lo obtendremos. Reactualicé la presentación de tu caso y solicitaré una intervención en la consulta central del servicio de Mastología.- -Mijo, ¡qué Santa Rita te acompañe!- -No se preocupe, que voy con Razón y Saber, y dejo afuera a Alma y sus amantes. Facultad para discurrir la inteligencia de la mano del conocimiento, profundamente divorciados del sentir. Esos sentimientos abrigados de osadía que aquí no tienen espacio. ¿Tiene algo para mí?- -Sí, en el fogón están los calderos.- -Nacho, cuando termines, quiero pedirte un favor.- -Dime…- -Mejor termina de comer, que es muy tarde.- Me trago la cena. -¿De qué se trata?- -Quiero despedirme de papi.- -¡No!- Respondió el fuego. -¿Cómo qué despedirte?- -Despedirme porque es fin de año, y porque según la junta de mastólogos tres meses de vida, de mi vida, es mucho tiempo.- -Estamos montados en este tren desde julio.- -Sí, empero ahora ha sido un pronóstico de profesionales en junta, no de un solo semidios.- -Lo que me pides es muy difícil para mí.- -De todas formas María Silvia le ha contado sobre mi estado.- -¿Y? Significa que además de estudiar tu enfermedad y estar al tanto de los tratamientos, gestionar medicamentos, comprar la comida, trabajar de noche en mi investigación, atender a mis estudiantes, acopiar días para irme a los pesqueros de Camagüey e Isla de la Juventud, y la cotidianidad, también tendría que volver a lidiar con carceleros. Higinio lleva casi diez y seis años preso y nunca a recibido un conduce para vernos a nosotros.- -Por favor, compláceme en esta petición.- -Lo pensaré.-

Ya está a término la consulta central. -Permiso, buenos días.- Miradas de todo tipo. Es normal. –¡Buenos días Ignacio! ¿Cómo está su hermana?- -Está estable doctora Castaño, muy amable de su parte.- -Yo necesito ponerles al tanto de los resultados de las pruebas inmunohistoquímicas y de la evolución de Isabel.- -Pues bien, es el turno de ustedes.- -Gracias.- -Agua, apaga al fuego para que queme al árbol que no quiere pegarle al chivo para que éste intimide a la yerba con comérsela y ésta me limpie el pico y así poder ir a la boda del tío perico.- Monto la presentación en PowerPoint y explico. Pongo la computadora sobre un bloque de concreto. El hospital está en reconstrucción y el área de consulta aún no está terminada. –El problema está en que a pesar de la mejoría y los resultados, la paciente sigue teniendo mal pronóstico.- -Empero si no se prueba, ¿cómo podremos aspirar a una mejoría?- -Insisto en que la aplicación del Herceptin debe ser considerada más adelante.- Criterio casi acogido por todos los presentes. –Lo cierto y por tanto objetivo para este análisis es que la supervivencia de mujeres con sobrexpresión de HER2, me refiero a tres cruces, tratadas con quimio y radioterapia tienen una parcial mejoría que da paso a una metástasis y fin de la historia.- -Sí, empero en ella ya es bilateral.- -Las mamas no son órganos vitales.- -Pues yo vuelvo a apostar por las premisas de Ignacio en relación a la evolución y diagnóstico reciente de la paciente.- -Dra. Castaño, empero esa regeneración está infiltrada por células neoplásicas.- -Dr. Gerónimo, yo diría más, el tejido, empero la recuperación y la sensibilidad al anticuerpo son hechos. Las tumoraciones periféricas han desaparecido. El tumor principal gana en definición, y en la otra mama apenas se palpa tumoración.- -Cierto Dra. Castaño, empero no se puede obviar que este caso se está tratando por compasión. No hemos tenido una sola sobreviviente con ese cuadro clínico.- -¡No!- Respondió el agua. Me contengo porque estamos hablando de varias realidades. -Ignacio, déjeme averiguar el estado de depósito del Herceptin en la farmacia, y le informo de inmediato con su quimioterapeuta en la próxima consulta de Isabel.- -Dra. Castaño, si es posible, le agradecería que también analizasen la posibilidad de poder cambiar el esquema actual de quimioterapia para Docetaxol, considerando que se diagnosticó en fase T4.- -Como le dije, se les informará en la próxima consulta.- -Muchas gracias a todos.- -Sol, seca al agua, que no quiere apagar al fuego para que éste queme al árbol que no quiere pegarle al chivo para que éste intimide a la yerba con comérsela y ésta me limpie el pico y así poder ir a la boda de mi tío perico.- Me fui con el siniestro pensamiento de que sólo el infortunio de una paciente incluida en el plan del Trastuzumab, beneficiaría a Chabela. A sus marcas, listos, ¡fuera! Otra vez la carrera para alcanzar la puerta trasera de la 264 y aproximarme a casa.

-¡Chencha, estoy hambriento!- Me mira con las cejas arqueadas y los ojos al descubierto. –Pues venga para el cuarto de Chabela. Se va a considerar la puesta del trastuzumab y el cambio de taxol. Lo sabremos en la próxima consulta.- -¡Qué bueno Nacho!- -Ojalá tenga otra oportunidad.- -¡Sí!- Respondió el sol. -Mija, tú verás que sí.- Me trago la comida. –Chencha me voy para el trabajo.- -Mijo, así no puedes seguir. Del hospital para el trabajo y del trabajo para el hospital.- -Chencha, mejor que sea así. Hay personas que se han preocupado por mi tiempo de trabajo y no quiero comprometer a mi directora por la ayuda que nos ha brindado, permitiéndome trabajar de noche para poderme ocupar de los asuntos médicos de Chabela durante parte del día.- -Igual me parece excesivo.- -No podemos vivir de la caridad ajena. Bastante que dependemos de la ayuda de mis amigos foráneos, que son casi todos, para satisfacer los requerimientos alimentarios de Chabela. ¡Chao!- -¡Qué Santa Rita te acompañe!-

-Hoy comenzaré las gestiones.- -Empero antes trataré de dialogar con cada uno de ellos hasta convencer a la yerba de que te limpie el pico para que puedas ir a la boda del tío perico.- Respondió el sol. Redacto una carta solicitando el conduce de Higinio para que pueda ver a Chabela. Adjunto el resumen de Historia Clínica de ella, con el cual había solicitado el veneno del alacrán azul. Esta vez corro, empero detrás de una 100, que me dejará en las cercanías de Cien y SeAcabó. Me dirijo a la Dirección Provincial de Prisiones. Uniformes verdes con membretes del Ministerio del Interior. –Buenos días. Mi nombre es Ignacio Urquiza.- -Buenos días, ¿Qué desea?- -Entrevistarme con el General Dracón Caldero.- -¿Usted tiene cita?- -¡No! volvió a decir la yerba. -No, más bien yo vengo a informar, y créame que no tengo mucho tiempo.- Asombro en su rostro. -¿Cuál es el asunto?- -Hacer que se cumpla el ejercicio de los derechos del hombre, que toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por ley. Mire es muy simple. Si ese señor no puede atenderme, que venga cualquier otro que me pueda acusar mi carta y documentos adjuntos.- -Empero…- -Es un derecho ciudadano el que se me reciba por un Homo sapiens relacionado con el nivel de mi reclamación.- -Espere en el banquillo a que sea llamado.- -Correcto.- -¡Ignacio Urquiza! Acérquese, por favor. Le atenderá el Coronel Catón Truand.- -Buenos días, ¿qué se le ofrece?- -Seré breve. Asumo que usted viene en representación del Director Provincial de Prisiones. Por favor, acúseme el recibo de esta carta de solicitud de conduce y los documentos adjuntos.- -Un momento, necesito consultar la documentación.- -Usted dirá corroborar originales con copias porque ante mí no tiene otra cosa que hacer.- Me mira extrañado y se retira. Cinco, diez hasta treinta minutos. –Su solicitud será tramitada.- Me entrega la documentación completa. -¿Por qué no?- Pregunto el sol. –Yo no me iré de aquí hasta que algún Homo sapiens acuse mi carta de solicitud de conduce y la documentación adjunta.- -¿Y qué hará con la documentación acusada?- -Usted está haciendo injerencia en un asunto que no es de su incumbencia.- Me da la espalda y se va. Otra hora más de espera. –Por favor, usted ya ha sido atendido. Puede retirarse.- -Me iré de aquí cuando mi carta y documentos adjuntos sean acusados. No me importa la hora, la comida, o el día. Pueden echarme por la fuerza, que regresaré una y otra vez hasta lograr hacer mi ejercicio de derecho ciudadano.- Otra hora más. Se aproxima un Teniente Coronel. Me pide la documentación y firma cada manuscrito indicando además la hora y la fecha. –Usted debe ser cuidadoso con la manipulación de estos documentos para evitar que la situación empeore.- -Porque entonces yo seré quien quede sucia.- Respondió la yerba. -Muchas gracias por la sugerencia o advertencia. La situación nunca será peor.- Me despido educadamente y me voy.

-¡Francisca Isabel!- -¡Vamos!- -Buenos días médico.- -Buenos días y buenas nuevas.- Nosotros todo curiosos. –Se aprobó el uso del Herceptin y del taxotere a reevaluar cada veinte y un días. Comenzamos hoy.- -¡Muy bien! Médico ¿comenzará con una dosis de ataque del anticuerpo monoclonal?- -¿Tú eres médico?- -No, soy bioquímico. Entonces…- -Sí, iniciaremos con una dosis de 4 mg/ kg.- -Médico, otra pregunta. ¿Combinará el docetaxol con capecitabina?- -Bueno… Noto que te has informado. Mira, ese citostático sólo está indicado para neoplasias de colón.- -Existen estudios publicados donde se demuestra estadísticamente una mayor eficiencia antitumoral cuando el docetaxol se combina con la capecitabina en pacientes aquejadas de carcinoma ductal infiltrante T4.- -Está bien, empero te repito que la norma cubana no contempla esa combinación para este tipo de paciente.- -Entonces me dirigiré al director para solicitar un cambio de política en la administración de la capecitabina considerando las recientes publicaciones.- -Empero tú no estás invitada a ir a la boda del tío perico, y en cuanto el agua te rocíe, el fango te será abono para crecer más fuerte y vigorosa.- Respondió el sol. -Nunca debes decir que yo te oriente o peor, prescribí ese citostático porque me estarías comprometiendo.- -No podría hablar y menos replicar sobre bases inciertas. Acostumbro a explicarme sobre la base de mi saber, que sólo me lo ha proporcionado mi estudio.- -Muchacho, estás lleno de ímpetu y siento pena por la situación de tu hermana. Empero ella no es la única. Hace poco falleció una paciente que era enfermera, recién parida, que debutó con una neoplasia similar a la de Francisca Isabel. Se hizo cuanto pudimos. Su hermano, radicado en Puerto Rico, le trajo el tratamiento completo de Xeloda. Lamentablemente ella no pudo consumir ni el cuarto de las pastillas, que por cierto, son muy caras.- A buen entendedor se prescinde lo explícito. -Médico, me gustaría ponerme en contacto con su familia. ¿Sería posible?- -Aquí están sus datos de contacto.- -¡Muchas gracias!- No insisto en la dosis del docetaxol por temor a que se genere una atmósfera desagradable. Noto que estoy siendo responsable por otro ser humano. Mejor, por la vida de otro ser humano. –Buenos días Nora. ¿Podría dejarme ver la historia clínica?- -Tómala por un momento, pues tengo que ir a la cámara a preparar las soluciones.- Anoto rápido la concentración y la verifico con mis estudios a partir del Tratado de Toxicología clásico y recientemente publicado, que pertenece a mi amiga y colega Liliana. -Coinciden, menos mal.- La administración del docetaxol también es muy larga. –Chabela, me voy a la facultad para hacer una búsqueda en internet sobre la capecitabina.- -Nora, ¿se la puedo dejar encargada por si ella necesita ir al baño?- -Claro que sí Ignacio, empero con la condición de que no me trates más de usted. Somos contemporáneos y nos queda una larga convivencia.- -Ojalá seño.- La expresión de Isabel me roba la vista. –¡Hasta luego!-

-¡Menos mal que hay conexión! ¡Naturaleza mía! Cada pastilla de 500 milígramos cuesta unos 28 USD. Podré comprar las de los primeros quince días. No hay tregua para gestionar este medicamento con las autoridades del hospital.- -Nacho, ¿Te pasa algo?- Me llevo las manos a la cara y despojo a unas imprudentes. –No profe, es la vida y su costo.- Redacto una carta dirigida a Césped Cavacoa Cáncer, el director del hospital, explicitando la situación de la paciente Francisca Isabel y en particular mi incapacidad para poder comprar un tratamiento completo de capecitabina. Adjunto copias de los artículos científicos que recomiendan a este citostático como terapia adyuvante del docetaxol para un cáncer de mama T4. Corro por el pasillo, las aceras, las calles, otra vez los pasillos. –Buenas tardes, se encuentra el Director del hospital.- -¡Pues no! ¡No me ensuciaré de ninguna manera para que el señor gallo vaya a la boda del tío perico.- Replico la yerba. -Él se acaba de marchar, empero si usted tiene alguna documentación que entregar puede dejarla conmigo.- -Muchas gracias. Por favor, acúseme el recibo de esta carta y de la documentación adjunta.- Corro por el pasillo hasta llegar a la sala de quimioterapia. -¿Qué tal?- -No ha querido levantarse del sillón. Estaba aguardándote.- La llevo al baño y aprovecho para ponerla al tanto de mis gestiones. Son casi las cuatro de la tarde. Terminamos y como de costumbre está el lada de Carolina esperando por nosotros. Llegamos a casa y cuento de inmediato el dinero que me han enviado mis amigos. Separo una pequeña parte para comprar los víveres de Chabela en este mes que se inicia. –Chencha me voy al mercado de tercera y setenta.- -Mijo ahorra.- -Usted como siempre, ahorrándose hasta la vida.- -¡Imagínate!- -Son el producto de un sistema que les ha robado la vida, y aún siguen ahorrándosela.- -No digas eso. Tu metal de voz es grave y agudo. Temo por tus prontos.- -Tema de su mansedumbre y excesiva confianza en el pastor. Chao.-

Mercado de tercera y setenta, en CUC para redundar, igual a una camisa de fuerza capitalista que te obliga a comprar en sus precios productos de primera necesidad, porque además no tienes manera alguna para encontrarlos en moneda nacional de forma legal en la ciudad. -¡No!- volvió a decir el chivo. Acopio de valor porque con estas compras y las de la capecitabina me quedaré desplumado y sin cacarear. Compro jugos naturales de vegetales sin preservantes. Carne de res y papel higiénico. Todo, como si fuera la gran cosa, por valor de cincuenta CUC. Llego a la caja y cuando estoy pasando los productos una mano me coge por el brazo. –Muchacho, ¿qué es de tu vida?- -Profe…- Le cuento a una exprofesora de la Facultad de Biología, aún anonadado por su arquitectura y por este inesperado. -¿Cuánto es la cuenta? Voy a la mitad.- -No profe…- Le muestro el billete para pagar. –Es lo menos que puedo hacer.- A mi se me salen las imprudentes. No sé qué me pasa. La cajera toma el billete de cincuenta y anota mis datos del carné de identidad. Aquí casi todo se verifica. –Nacho, me voy a poner brava si no me aceptas esta contribución.- -Profe, no me haga eso, que me hace sentir débil.- -¡Arriba! Y no pierdas tu espíritu cuestionador. Tampoco tu valor, aunque recuerda que en cada ejercicio de derecho ustedes están abajo.- -Muchas gracias.- -¡Adiós Nacho!-

Chencha, me acabo de encontrar con Lourdes y me ha removido los sentimientos. Me ayudó a pagar las compras a la mitad.- -Ella como siempre, tan echada pa’lante. Mucho que le debemos.- -Chabela, me voy a Artemisa.- -¿A esta hora?- -Mijo, ¿por qué no llamas por teléfono primero?- -Mejor me quito esta calentura por el camino, aunque sea en balde. No te preocupes, que es la diosa de la Luna.- Ellas no se imaginan que estoy decidido a pagar el medicamento. –Adiós.- -¡Qué Santa Rita te acompañe en las gestiones!- Camino hacia la terminal del Lido y cojo una máquina hasta el mismo municipio. -Por favor, ¿podría indicarme dónde queda esta dirección?- -¿Cómo no? ¿Usted conoce a esa familia?- -Sólo de referencia.- -Ellos están pasando por un mal momento. Han perdido a su hija de una enfermedad mortal, que lactaba a su bebe de menos de un año.- -¿Usted cree que estén los familiares en casa?- -¡Con su pena!- -¿Por qué no?- Pregunto el sol. Respiro profundo y alerto a mis entidades y en especial a esas carúnculas que producen imprudentes. –Buenas noches.- -Buenas…- -¿Usted es Patricio?- -¿Qué desea?- -Yo soy Ignacio Urquiza y vengo a verle con el interés de comprar un citostático que quizás aún conserve.- Alma recrimina mi carácter directo. –Aún tenemos el Xeloda, si es al citostático que se refiere, empero no está en venta y dudo que usted tenga el dinero para comprarlo. ¿Para qué usted lo quiere?- -¿Me permite conectar mi computador para presentarle un caso similar al de su sobrina?- -Yo no soy médico.- No veo negatividad en su rostro a pesar de mostrarse desinteresado en su expresión. Si existe, Tristeza no deja verle. Esa señora que ahora sentencia muerte, y no por la germanía. Hago la presentación y en la medida que avanzo se suman otros miembros de la familia. –¡Basta ya!- Replicó la madre. –No soy médico, le repito, empero ella está mucho más afectada por la pérdida de nuestra entrañable Lidia. ¿Usted es médico? ¿Ella es su paciente?- -Soy bioquímico y ella es mi hermana.- Me falla un poco la voz, empero mi postura enhiesta ayuda a auto-reprimirme. –Él es Andresito, su niño…- Apenas es un bebito que aprende a correr. No puedo contenerlas más. –Ella se pudrió poco a poco…- Veo a Chabela en ese espejo. -…El hedor casi no nos permitía estar en la casa.- Temor por que se infecte con algún microorganismo. -En un inicio era un endurecimiento de las mamas, empero como daba el pecho la Doctora Rostro Duro decía que era propio del proceso de lactancia. Como nosotros somos guajiros, recuerdo que ella usó el ejemplo de las vacas primerizas a las que se les endurecen las ubres. Pues crema antimastitis y mucho cocimiento de anamú.- -Y aquello seguía extendiéndose.- -De ninguna manera porque yo no estoy invitado a la fiesta del tío perico.- Respondió el chivo. -Cuando la doctora reaccionó ya era inoperable. Comenzó a atenderla el Doctor Paulino, empero poco se podía hacer. Su hermano le trajo el medicamento de Puerto Rico, y apenas pudo consumir unas pocas píldoras.- Respiro profundo y refuerzo mi idea de ser un “intrusista” profesional. –Ahora no hay nada que hacer, sólo cuidar de su semilla. ¿Es lindo, verdad?- ¿A dónde me quiere llevar? Se retira a una de las habitaciones de la casa, y regresa al menos con un retrato de Lidia. –Era linda, y nosotros unos guajiros que por temor a la torpeza no indagamos lo suficiente. Tampoco cuestionamos. Cumplimos a cabalidad cada orientación de los médicos.- Solloza. –No quiero que cuando se enfrente al retrato de su hermana se sienta como yo lo estoy ahora. Aquí está el frasco casi completo. Crécete ante la calamidad y la ignorancia. No cejes en la búsqueda de la luz. Podrías ser mi hijo, así que espero no te importe el tuteo. Ésta puede estar al final del camino.- -Muchas gracias, Patricio. En mí no está ciar en un empeño. Hasta luego. Los mantendré informados.- Otra vez al camino guiado por el reflejo de la Luna.

-¡Buenos días! Tengo conmigo la Capecitabina. La dosis de administración oral es 1250 mg/m2 dos veces al día durante quince días en ciclos de veinte y uno. Déjame sacar cuentas. Serían tres y media pastillas media hora después del desayuno y la cena. ¿Estás preparada?- -Hace ya que me la estoy jugando contigo al Canelo. Quiero saber cómo la obtuviste.- -¡No!- volvió a decir el árbol. Viene el asombro a mi rostro… –¡Qué no cunda en pánico!, que a este proceder nos han llevado.- Ella insiste, empero no estoy apto para contar la verdad. Entonces mejor omitir por el momento la historia de vida de quien lidió con la muerte y perdió con los médicos. -Chabela, me voy a Guaicanamar a completar las gestiones para que te puedas encontrar con Higinio.- -Muchas gracias.- -Mijo, ¡qué Santa Rita te acompañe!- La jugada para llegar es más compleja. Tengo que llegar en ómnibus hasta la terminal de la Lancha de Casa Blanca. Una vez cruzada la bahía coger el tren de Jersey, único sobreviviente de los eléctricos que transportan entre otras cosas personas, para luego quedarme en la parada de “San Francisco”. Y de ahí, caminar un par de kilómetros hasta la granja agropecuaria-prisión a dónde van algunos reos con régimen de mínima severidad. –Buenas tardes. Soy Ignacio Urquiza, hijo de Higinio Ruiz y me urge entrevistarme con el Capitán Justo el Grande.- -Buenas tardes. Aguarde un momento por favor.- Cinco minutos. –Puede pasar. Déjeme su carné de identidad. Diríjase hacia la segunda puerta de aquella nave.- -Muchas gracias.- … -Buenas tardes, Capitán Justo.- -Buenas tardes.- -Imagino que sepa el objetivo de mi visita.- -No, realmente estoy asombrado además por la hora.- -¿Por qué no?- Preguntó el sol. -Pues bien, Isabel la hija de Higinio está mortalmente enferma según diagnóstico de los médicos y exige su derecho a verlo. Fui a la Dirección Provincial de Prisiones y logré que me acusaran la carta de solicitud de conduce e información adjunta. A pesar de que me dijeron que tramitarían el caso, usted aún no ha sido comunicado al respecto.- -Disculpe, ¿cuál es la enfermedad?- -Es un cáncer de mama llamado carcinoma ductal infiltrante en estadio muy avanzado. Los médicos lo denominan T4. Para abreviar, aquí traigo réplica de esa documentación para que usted me la reciba y acuse.- -De inmediato. Disculpa, empero quería corroborar la información aportada por María Silvia a tu padre. Él está desesperado.- Al evaluar su conducta como favorable y humana le pregunto si puede ver la presentación del caso con la doble intención de que me dé el permiso para entrar con el computador a la caseta de Higinio y ponerlo al tanto. –Puede proceder.- … -¡Dios mío! Pobrecita. Yo tengo varios hijos y no sé que me haría al ver a una de mis hijas desmembrada así…- Él tiene los ojos enjugados y su mirada verde se ha marchitado como las hojas en el período hidrológico de seca. –Muchacho, ¿y vas a mostrarle eso mismo a ese león enjaulado?- -La verdad no debe contarse a medias, si se decide abrirse la caja de Pandora. ¡Qué también se comparta Esperanza!- Señora que nos hace creer que lo deseado es tangible. -Pues adelante, tienes mi permiso. Sólo te advierto que hay un tren que pasa a las 7:30 PM.- -Espero estar a tiempo, y si no, ya comencé.- -¡Te doy mi palabra ante todo de padre, luego de hombre, y finalmente como Jefe de Guaicanamar, que tu solicitud de conduce será tramitada mañana mismo!- -¡Qué así sea! Muchas gracias.- Me dirijo a la caseta donde vive Higinio. Él esta enfrente de la puerta con los brazos cruzados hacia delante. Quizá le avisó otro reo, o un guardia. -Qué tal, ¿cómo va?- -Aquí, haciendo lo que se puede.- -Se imaginará a lo que vengo.- Asiente con la cabeza. –Créame que lo hago porque Chabela me lo pidió. No es mi voluntad. Al grano.- Procedo con la presentación. La primera lámina es impactante. Ese cráter en lugar de areola y esas costillas como barrotes de una celda para evitar el escape de los órganos torácicos, que son víctimas de una sentencia por convicción. Él se lleva las manos a la cara, pide consuelo a Dios y se queja de no poder ayudar, de conocer otra prisión. –Mi hijita…- Varias veces… Realmente siento pena. –No se preocupe que yo estoy preparado para hacer en el escaño más escabroso.- Prosigo y cuando estoy terminando, el subconsciente, que no lo hago mío por desobedecerme, traiciona a mi voz que se hace exigua hasta quedar ahogada por esas imprudentes. Respiro profundo y vuelvo a estar en mí, contenido. –He terminado.- -Bueno mijo, que Dios esté contigo. Estoy orgulloso de ti.- -La naturaleza lo está. No crea que soy tan bueno. Ahora he incorporado la cobardía y la complicidad. Cuando veo a una infeliz que no le indican lo que corresponde, o simplemente le imponen un tratamiento para “mejorarle” la calidad de vida y quedo callado por temor a que me asocien con un desafecto que quiere dañar la imagen del Sistema de Salud Pública dada mi historia de vida personal y familiar…- -De ninguna manera porque yo no estoy invitado a la fiesta del tío perico.- Respondió el árbol. -Y luego cuando preguntamos por fulana, que normalmente lo hace Chabela porque son sus compañeras en la quimioterapia, la enfermera nos dice con la mirada gacha que ya no está.- Esperanza hazme tuyo para volver a creer en el mejoramiento humano. -En fin, tengo que seguir camino porque voy a perder el tren.- Abrazos de él y despedida sin flojeras como diría el excoronel Higinio. –Por favor, ¿me devuelve el carné de identidad?- -Tenga.- -Muchas gracias, adiós.-

-¡Nacho!, despierta que hoy debes tratar el acceso a la capecitabina.- – Me quedé dormido.- -No digo yo, si apenas duermes trabajando por la madrugada con los genes de las dichosas tortugas.- -¡No!- volvió a decir el fuego. -Chencha, ellas también están en peligro de extinción.- Me arropo rápido y salgo a la avenida diez y nueve a coger un Almendrón. –Buenos días. Por favor para ver al doctor Césped Cavacoa Cáncer.- -¿Usted tiene cita con el director?- -No, pero hace quince días le dejé una carta para tratar el autorizo de un citostático para una paciente y documentación sobre éste.- -¿Usted es el caso del xeloda para la paciente Francisca Isabel?- -Sí.- -El director me dejó esto para usted y me dijo que le transmitiera que ese citostático no estaba indicado en la norma cubana para el tratamiento de esa neoplasia.- -¿Por qué no?- Pregunto el sol. -Usted me ha entregado la misma documentación que yo le dejé para que él se estudiara la aplicación de ese citostático en un carcinoma ductal infiltrante T4.- -De ninguna manera porque yo no estoy invitado a la fiesta del tío perico.- Respondió el fuego. -Lo siento, yo no puedo hacer más que transmitir lo que el director me indicó.-¿Él se encuentra en su despacho?- -Sí.- -Entonces yo necesito que él me lo diga de frente y mirándome a los ojos.- -¡Usted no puede!…- -Buenos días. Yo soy Ignacio Urquisa y lo interrumpo para que me explique las razones por las que no pudo autorizar la administración de la capecitabina a la paciente Francisca Isabel Urquisa.-¡Usted no está autorizado a entrar en mi despacho!- -¡No!- volvió a decir el agua. -Se equivoca, ¡me autoriza la razón y el derecho a ejercerla!- -¡Secretaria!, dígale al Doctor Inquisidor Restrictivo que venga de inmediato a mi despacho.- Trato de explicarle pero él se niega a entablar diálogo. –Buenos días.- -Él es el muchacho acompañante que solicita xeloda para su hermana.- -Usted se equivoca por segunda vez. ¡Yo soy el bioquímico, cuasi doctor en Ciencias Biológicas, que exige la puesta de capecitabina como coadyuvante con el docetaxol a la paciente Francisca Isabel!- -Mire, no se altere. Esa combinación no está indicada en la norma cubana ni tampoco en las directrices de la práctica clínica en oncología de los Estados Unidos para pacientes con diagnóstico primario de un carcinoma ductal infiltrante T4. Ella debe continuar con el Taxotere.- -¿Por qué no?- Pregunto el sol. -Además, el xeloda es un citostático de eficacia probada para el cáncer de colón, y se recibe en cantidades limitadas para esa enfermedad en específico por lo que de usarse para otras dejaría incompleto tratamientos de enfermos para los cuales se hacen los pedidos.- -Si se tratará de seguir cualquiera de las dos normas, yo no estaría aquí ahora exigiendo simplemente que fueran consecuentes con el progreso científico, con las publicaciones certificadas por las mejores revistas en la temática. En fin, con el Saber. Menos aún estoy pidiendo que dejen a un enfermo de cáncer de colón sin su tratamiento, pues ando de la mano con Razón. Estoy solicitando ayuda para ampliar la demanda a otras afecciones de pacientes como Francisca Isabel, cuya eficacia está científicamente probada.- -Me parece que usted está muy afectado psíquicamente con la enfermedad de su hermana y se parcializa por este caso, lo cual no le permite comprender nuestras razones.- -Por supuesto que estoy afectado sentimentalmente, porque provengo de un linaje y no de una creación fortuita o fruto de la invención, empero sé de lo que estoy hablando y también de mis derechos y de los de un paciente.- -Usted no quiere entendernos y nosotros tenemos otros asuntos que tratar de lo cuales dependen muchos pacientes.- -Ustedes son los que no están capacitados como hombres de ciencia ni como seres humanos para entender mi solicitud. Ojalá los demás pacientes no estén en el caso de Francisca Isabel.- -Bueno, está dada por terminada la plática.- -De ninguna manera porque yo no estoy invitado a la fiesta del tío perico.- Respondió el agua. -No se preocupen, que esta situación no quedará en este marco. Yo la llevaré si es preciso ante el Papa y les advierto que se impondrá la razón.- -¡Qué se piensa el mojón este! ¿A quién pretende intimidar?- Carcajadas. -¡Busca ayuda en la 232!- vuelvo a entrar… -Ustedes saben que la resolución 232 de Ministerio de Salud Pública sólo está habilitada para solicitud de medicamentos que el sistema de salud no recibe de forma nominal, y deben ser prescritos por médicos y con la debida autorización de la dirección del hospital donde se atiende el paciente.- -No, yo me refería al ómnibus 232.- Risas… No me dejo provocar a pesar que por dentro estoy a punto de reventar como una granada. Razón y Saber me han acercado a Esperanza.

Ha transcurrido un día más para tener lista una carta donde relato nuestra necesidad y los acontecimientos acaecidos. La capecitabina que me regaló Patricio merma. Nunca fui citado por el médico y director CCC. Tampoco por ningún miembro de Dirección Provincial de Prisiones. Me voy a hacer la presentación al Consejo de Estado. Entonces el sol comenzó a irradiar con intensidad al agua. La hago con una miembro muy especial para mí y le entrego copia de una carta dirigida a la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la ONU, donde explicito mi solicitud y la nulidad de la misma con el silencio haciéndome al único propósito de que Francisca Isabel pueda ser asistida de inmediato. Ella fue muy generosa y ante todo sentí el calor de una madre. Me dijo que tuviera fe. Que nunca la perdiera así fuera en los momentos más oscuros. Yo le respondí que si fe era pariente de Esperanza, estaba realmente cerca gracias a mi alianza con Razón y Saber.

Otro día más de abandono a mi profesión. -Profesora, hoy no voy a trabajar en el laboratorio. Voy a entrevistarme con un diplomático de la Embajada de Suiza porque ya no tengo más alternativa ante la falta de respuesta para el uso adecuado de medicamentos en el tratamiento de Isabel y para el conduce de su padre en sus circunstancias actuales.- El agua asustada por secarse comenzó a arrojarse al fuego. -¿Y él te resolverá los problemas?- El fuego asustado por extinguirse comenzó a abrasar al árbol. -Sólo quiero que me haga llegar una carta a la Comisión Internacional de Derechos Humanos de la ONU para que interceda por Chabela.- -Hay Nacho, cuánto deseo que te comprendan y no enreden más esta pita. Temo por ustedes y en especial por ti. Empero yo no puedo hacer nada al respecto más que decirte que no arengues y que siempre pongas tu mira en que tu hermana reciba un adecuado tratamiento y en tiempo.- El árbol asustado por reducirse a cenizas comenzó a pegar al chivo. -No se preocupe profesora, yo estoy claro.- Recojo mis documentos y el laptop. Me dispongo a salir. Ring ring … –¡Nacho! Hay Dios mío, y este chiquillo se acaba de ir como un bólido.- -Profesora, ¿le pasa algo?- -Necesito que alguien corra y dé alcance a Nacho y le diga que venga urgente a verme. ¡Qué se trata de la vida de su hermana!- Ella pide al vocero un teléfono para que pueda comunicarme una vez regrese. -¡Han llamado del hospital Oncológico para decirle que está autorizado el empleo del citostático para su hermana y ese muchacho puede ir camino a un abismo!- … -¡Ojalá le dé alcance!- -¡Nacho! ¡Párate!- Me asombro de que me griten en la calle. Me viro y es José Antonio que corre como un atolondrado. –Es sobre tu hermana. Muy importante. La profesora Luz María anotó el recado.- Regreso, me pone al tanto y llamo. -¡Voy al hospital a recoger el citostático!- El chivo asustado por la paliza comenzó a devorar la yerba. En ese momento entra otra llamada. La profesora Luz vuelve a coger el recado. –Hay Dios mío, ahora es de una oficina de 100 y SeAcabó… para comunicarle que a las 2 PM su padre será conducido a ver a su hermana.- -José Antonio, ayúdalo, te lo ruego.- Con disposición ese chamaco vuelve a darme alcance y me pone al tanto. –¡Muchas gracias! ¡Cuánta casualidad!- -Yo estoy ajeno, empero creo que es causalidad.- Regreso al laboratorio y devuelvo la última llamada. Me informan militarmente. –Un momento por favor. A mi casa Higinio no entra esposado ni con ropa de preso, y mucho menos escoltado por ningún policía uniformado o no. Esa son mis condiciones.- La yerba asustada por perecer accedió a limpiarle el pico al gallo para que este pudiera ir a la boda del tío perico. Unos segundos de ausencia de voz. –Positivo. Aceptamos sus condiciones, empero irá custodiado y los asignados se quedarán en posición estratégica.- -Concluyo que no frente a mi casa.- -Positivo.- -Muchas gracias por cumplir con sus deberes.- -De nada.- Lleno de emociones tirantes que me provocan retorcijones por dentro me dirijo a la profesora. –Otra vez le estoy muy agradecido. Ahora sí me voy a buscar el citostático.- Ella me despide con un adiós de mano y me desea suerte. Erase una vez un gallo, que quería ir a la boda de su tío perico. Cuando engalanado salió de casa, vio un grano de maíz y le gano la glotonería. Lo picó para tragárselo y se ensucio el pico con el fango que retenía la semilla.

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Mi amigo el Dr. Ariel Ruiz Urquiola

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me ha pedido que publique sus cuentos en mi blog. En estos dias se habla mucho del Dr. Ariel Urquiola, de su expulsion de la Universidad, de su entrevista para Estado de Sats. Y hay mucho mas que Ariel puede decir, porque su vida parece la saga de alguien que siempre acepta el desafio de ser y hacer Génesis.

El que publico a continuación es el primero de sus cuentos que yo lei. Hay que decir que son testimoniales. Expresados con todo su arte, pero todo es real. Hay mucho mas que habra que escucharle decir a Ariel y es importante no perderlo de vista, acompañarlo, porque a lo que él se ha decidido, le coloca en una situacion de alto riesgo, porque vivimos en dictadura. Y los dictadores y sus secuaces son unos cobardes. Yo aprendi en mi adolocescencia, y ya tengo 39 años, que no hay peor enemigo para alguien valiente que un cobarde. Por eso, cerremos filas con Ariel porque su voz es la de muchos de nosotros.

Y si se muere, ¿dónde la entierras?

Para Omi, que fue mi mayor obsesión

Ariel Ruiz Urquiola (La Habana, enero de 2010)

-Y si se muere, ¿dónde la entierras?- Preguntó Inocencia. -¿Qué significación puede tener eso para una católica, apostólica y romana? A fin de cuentas lo que importa es la resurrección de Cristo y no la cruz donde fue clavado ni el panteón donde fue sepultado. ¿Quién es Muerte? Esa siniestra que cesa a Vida, o quien separa a Cuerpo de Alma. ¿Acaso prefiere a quien violenta a Pasión e inmuta profusamente a sentimientos?- -No te pongas bravo, ya no sé ni lo que digo. Además, a mí me importan todos esos símbolos.- -Estoy harto de símbolos. No, en realidad no es de éstos sino de los simbolizadores.- -Mijo, no te encabrites, es que de pronto ellos dicen que le queda un mes de vida sin delirio y tú vienes y me la arrebatas sin más ni más. Llegas como un aparecido de San Diego y le preguntas que a dónde se quiere ir. Egipto, Grecia o Italia. Países. Palabras. Pesadillas. Preámbulos de la muerte. Y tú como si nada pasara. No, como si no hubiera consecuencias definitorias.- -Deje el drama. Si se va a morir, pues que escoja el lugar. Además sueño implica improbabilidad de realización, o es qué también tiene otra definición manipulada.- -No juegues de palabra conmigo. ¿Qué sabes tú de hijos? ¿Qué sabes de la preñez y de los cuidados de un neonato que después de mucho esfuerzo se definió en bebé? ¿Qué sabes de las entrañas de una madre?- -Cállese, que no es usted a quien toca definir. ¿Egipto, Grecia o Italia?- Y aquella mirada salida de unas cuevas que recuerdan las cápsulas ópticas. Guarecida entre las paredes. Negra, recordando la noche que no es negra, es obscura. ¿Quién dijo que la noche es negra? Sarta de disparates. Simbolizadores. -¿Y puedo escoger?- Paradójicamente, Chencha retira las telarañas como si quisiera estimular a la negra. Atrincherada decía escoger dónde morir. -¿Qué es escoger? ¿Alguna vez pudimos escoger? Escoger, debe ser un verbo que se atrofió por estos parajes.- Y yo, montando sobre un personaje desconocido, asiento con la cabeza. -Escoger dónde vivir porque para nosotros morir es también vivir.- 2006. -Tú tienes un congreso en Creta, ¿cierto?- Asiento. -¡A Grecia!- El Brío se desborda sobre una mar de incertidumbre. Rellena las fosas donde se atrincheraba la negra. -Mijo, ¿cómo vas a lograrlo?- Y aquella negra volvía a su refugio. Se regalaba una sonrisa, entre esos descascarados por los citostáticos.

-Hemos decido irnos de viaje.- -Se van al campo bajo tu responsabilidad.- Maldita manía de ser apóstrofe ante el paciente, presente o ausente, da igual cuando se ejerce con vehemencia el corte de un intento de comunicación. -No, nos vamos al extranjero.- -¡Muchacho loco! Sabes a qué la expones.- -Sí.- En ese momento sólo veía la imagen de Chencha preguntándome y si se muere, ¿dónde la entierras? Qué manía la de esta generación de apegarse a la tierra cual quitón a la roca de una playa, como si no existiera más costa. No, como si el resto de la costa no dejara espacio para otra adhesión por breve que fuera. ¡Qué apego a una vida que se torna Muerte! Porque cuando Vida está de nupcias con Miedo, se pare Muerte. Miedo, ese cuatrero devenido en caballero que perturba a Alma por una afectación real o imaginaria. ¿Será que Carpentier y Marqués escribieron bajo la persecución angustiosa de Miedo? Ser o no ser. Mejor, escribir sobre una realidad examinada bajo un microscopio con pinzas que irán a parar a un colector de desinfección después de concluir la disección. -¿Y el doce-taxol?… ¿Y el Trastuzumab?…- El miedo por el absurdo de una negativa me invadió en un instante. -Yo se los pondré si usted pudiera estar a tono con las circunstancias y confía en mi competencia.- -¿De cuánto tiempo se trata?- -Un mes.- -A fin de cuentas los medicamentos ya han sido asignados.- Después de dar tanta pelea contra absurdos. Me dije hacia dentro. -Sabes que puede ocurrir una hemorragia por la diferencia de presiones.- Silencio. -A fin de cuentas es el tiempo pronosticado.- Otra vez Silencio. -A fin de cuentas quién me indicó cómo tratar al eje floral expuesto.- Chabela cansada por la faena más que por la conversación. Se levanta la blanca bata y se vuelve a posar. Receta en mano. Pluma robándole la virginidad. Rostros alegres enfrente a la bata fruncida en el cuello de foque. Pájaro en mano. Puertas del hospital rebasadas. Saltos y saltillos entre los meandros. Juego del Pon. Olor a avenida 23. Mano indicando con el pulgar hacia la municipalidad de Playa. Sol acariciando como de costumbre. Blusa con una mácula creciente en la parte derecha. Gente y más gente como si el dinero alcanzara para coger un almendrón. Piedad o suerte. Mejor ambas. Chabela cansada de esperar. Marco Antonio Solís amando con lamentos a una carrocería que precisa de las circunstancias de los años cincuenta. Veinte pesos de los 430 que mensualmente devengo como investigador y profesor universitario. Rostros en casa, enfrente a Chencha resignada a mi locura.

Vamos a limpiar del camino. Esas consultas en medio de una reparación capital como la que se le debe a la mayoría de los pacientes, que pacientemente esperan por las batas lo mismo sobre un guacal que alberga a un futuro equipo médico que en una de las escasas sillas situadas en el pasillo o simplemente de pie, sirviendo de asiento a los materiales de construcción y de escaso alimento a un creciente número de mosquitos. Luego esas bocacalles de 23 llenas de salideros donde se revuelcan las aguas negras con las del acueducto y que uno trata de franquear brincando entre las interdigitaciones y las heces de los perros de casa que tampoco han recibido educación. Cestos cuyas tapas ya no soportan esconder los desechos de cualquier naturaleza. -Ante todo posicionaré a estos cinco girasoles.- Ciertamente olvidé que cada vez que salimos de la nueva casa en reconstrucción compramos uno, tres o cinco girasoles en dependencia no sólo del dinero que dispongamos porque al menos el precio es fijo, sino de la condición de vitalidad de ellos y de nosotros, como es natural. Circunstancias. Isla e islas. Archipiélago. No suena igual. Mejor islas. Girasoles. Algunas veces también vencidos y con pocas ganas de animar al transeúnte desesperado por un milagro. Ese pedicelo que ha quedado expuesto. Cada vez que pienso en esa flor deshojada, que deja ver los haces vasculares, se me enfría Alma con el abrigo de Miedo. Manos ayudan a desvestir a Chabela. Muerte revoloteando. Llegan al tórax, retiran el algodoncillo que cubría al pedicelo. Por suerte queda la flor gemela como referencia de la continuidad. De la vida que pudo ser. Otra vez los haces vasculares que drenan savia. Incontinentes. No sé cómo no se pueden contener en medio de una isla cada vez más contenida. Ha de ser como con las cañerías, las tapas de los cestos atestados y los perros maleducados. Las manos aún retiran algodoncillo. Es un volcán que deja al desnudo sus laderas. -¡Chencha! ¿Terminó con el cocimiento?- Se trata de un mejunje de romerillo, manzanilla y hierbabuena con el cual retiraré los restos de lava que aún recubren al pedicelo, para luego aislarlo de ese medio circundante con poco más que la mitad de un tubo de gentamicina. La verdad es que el método de curación es puramente empírico, como lo ha sido el cultivo de las flores. Las batas no me enseñaron. Miedo también las abrigó cuando exploraban la caldera. Vuelvo a recubrir el cráter con algodoncillo y regresan las manos a vestir el cuerpo. Auricular en mano, teléfonos A, B, C,… Hasta la última letra del alfabeto solicitando gasa para la construcción de apósitos y gentamicina en pomada, que está en falta y a nivel de hospital. Lista, y Chabela se incorpora para almorzar una fórmula basal que la ayuda a mantenerse enhiesta. Selecciona dentro de su ajuar la ropa que mejor le viene para la cotidianidad. Llama a su jefa inmediata, madre por convicción, y le dice que está lista. Manda luego el lada y hace su entrada en la clase de Cultura Cubana. Allí todos la esperan impacientemente. Yo me quedo en mi trabajo hasta la noche para recuperar las horas invertidas en estos quehaceres no profesionales.

-Nacho, ¿cómo le harás?- Salir de Cuba es un fenómeno que no pretendo definir. Sólo franquear. Dura lex sed lex. -Chabela, necesito saber primero si en tu facultad te pueden cubrir las clases por un mes y segundo si te podrían tramitar un viaje para participar en un congreso sobre arquitectura moderna en Alemania.- -Sí.- Se adelantó a pienso que sí. -Resuelto. Julien me ha informado que hay un congreso de esa naturaleza en Frankfurt y podría proponer una conferencia tuya al comité organizador que trate sobre la arquitectura moderna en la isla.- -Me parece bien el inicio de la estrategia, aunque no sé si podré. Me canso con facilidad y luego esta abertura que recuerda a un cráter. ¿Podré?…- -Yo tampoco sé si podré. Futuro, ¿qué sabemos tú y yo de futuro? Apenas de presente. De pasado, mucho. Mucho para contar si fuera preciso.- El cansancio vuelve a apoderarse de mí. Se me viene encima y me entra por doquier. En realidad lo disfruto hasta el amanecer de este mismo día. Mi viaje también será institucional. Es el camino más seguro cuando se intenta transitarlo. Infraestructura de suero montada en la habitación. Julien consigue la inclusión de la presentación de Chabela. Concluyo la dilución del anticuerpo. Mi presentación ha sido aprobada por el comité científico del congreso. Abordaje de la vena radial. He recibido un patrocinio de una organización extranjera interesada en dilucidar la identidad de las tortugas marinas que se pescan en aguas cubanas. Me cubre los boletos, porque aquí es necesario tener el de regreso para poder sacar el de ida, el hospedaje y la estancia. Anticuerpo en circulación. Mis amigos desperdigados en la diáspora comienzan a averiguar la combinación más barata y cómoda para hacer la travesía. Algunos hacen una ponina. El profesor Robert, ha puesto el grueso del dinero para los boletos de Chabela. Quince minutos de circulación. Adicionalmente, he recibido una carta de una organización mediterránea que protege a las caguamas para hacer una pasantía de trabajo por varias semanas. Puedo completar mi estancia por un mes. Chabela recibe otra de un amigo arquitecto de Julien con el mismo fin. Treinta minutos de circulación y final. Retirada del abordaje y del equipo de suero.

Con mis dos cartas de invitación y las aprobaciones de mi jefe inmediato y del Consejo Científico; vistos buenos del núcleo del Partido Comunista de Cuba y del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas, también cubana, que militan en mi institución; y finalmente con la aprobación del Consejo de Dirección; procedo a los trámites regulares en la universidad. También para buscar la aprobación. Semejantes pasos para Chabela, empero en su institución. Viaje correctamente tramitado. Habilitación del pasaporte por parte de las instituciones rectoras, que implica además el permiso de Inmigración y Extranjería para poder salir del territorio nacional. Obtención de la dispensa del Ministerio de Relaciones Exteriores para pagar el impuesto de aeropuerto en la moneda nacional con que nos pagan. Compra de respectivos seguros médicos con la ayuda monetaria recibida de una desperdigada, porque son en CUC. CUC son las siglas o unidad de la otra moneda nacional, empero libremente convertible. Condición que la discrimina. Prerreservas de boletos. Tramitación de las visas, también en CUC. Otra vez con la misma ayuda. Peluca platinada que ama al cuero cabelludo. Descascarados repellados por un pintalabios mágico. Ojeras corregidas. Busto reparado por unas modistas que se entrenan en la carrera de diseño escenográfico. Blusa que enmascara la flebitis. Y un ánimo calzado por la sonrisa de esos estudiantes universitarios que siempre la esperan. Únicos porque hacen ver la isla por lo bello que escurre y no por la fealdad que zozobra. ¡`´! Compra de los boletos electrónicos desde Berlín a través de una amiga. Otra vez vamos a limpiar del camino.

-Y…- -Si se muere, la entierro.- Contacto para comprar cajas de Cohiba Espléndidos. Hechos totalmente a mano. No se permiten llevar más de 23 tabacos. Puros. Casi una caja. Yo las cojo en 30 CUC. Ahora, mi salario devengado equivale a unos 17 CUC. Lo multiplico por once a través de un préstamo. Libremente convertibles. Originales como somos los cubanos. Sello holográfico y etiquetas. La Habana, Cuba. Hecho totalmente a mano. Menos los comprobantes de compra y venta. Nosotros llevaremos dos cajas selladas en cada maleta, y una en cada equipaje de mano. Si las cosas salen bien, podré tener cierta solvencia para que Chabela aterrice uno de sus sueños. -Mijo, ¿por qué no dejas las cajas? De por sí los equipos de suero, los medicamentos y los materiales de enfermería llaman mucho la atención.- -Sencillo. Será abril y no tenemos abrigos ni zapatos adecuados. No sé si las maletas prestadas puedan soportar el peso de nuestro equipaje. ¿Sigo con la lista?… En realidad lo que si tenemos es un arsenal médico y estratégico. Quisiera llevar frutos de nuestra tierra para compartir con los amigos de la diáspora y unas botellas de Guayabita del Pinar para regalar a quienes generosamente nos han ayudado. Hay que recaudar dinero y las cajas son nuestra carta de triunfo.- Hechas totalmente a mano. Hacer las maletas. -¿Dónde se van a quedar?- Chencha, no se ha dado cuenta que ya estamos montados en una aventura que tuvo un comienzo forzado. -No se preocupe, Julien nos recibirá en Frankfurt con sus libélulas y luego nos embarcarán hacia Creta.- -Julien, qué bello es ese joven.- -Allí nos quedaremos en el hotel que hospedará a los delegados del congreso donde participaré por una semana, para luego pernoctar por quince días en Grecia peninsular.- Cejas arqueadas. -¿Y no sacarán a Chabela del hotel?- -La habitación está reservada para cuatro personas y está a nombre de Enelio.- Ella está asustada porque aquí un nacional no puede hospedarse en un hotel por dinero que tenga, a menos que reciba un estímulo de organizaciones gubernamentales. -¿Y en la península? Dios mío, protégelos. Santa Rita de Casia. Eso…- -¿Qué pasa?- Corre por el pasillo hasta llegar a su cuarto. Hurga desesperadamente. -Mira, esta estampilla tienen que llevarla consigo. Es de la abogada de los imposibles.- -Nos quedaremos en casa de un profesor de Filosofía de la Universidad de Atenas. Finalmente, regresaremos a Frankfurt para hacer conexión hacia La Habana.- Chencha prosigue con la lectura como si fuera un equipo de música que carece del stop. -Santa Rita protégelos, te lo imploro.- Maletas terminadas. Diversas como es el mundo del desafío. -¿Y la comida?- -Por lo menos allá no tendré que cazar carneros. Tampoco tendré que cargarlos, degollarlos, desollarlos, destriparlos ni desmembrarlos para luego transportarlos unos 140 km a casa con el temor de una inspección policial de carretera decomise la provisión confundiéndola en el mejor de los casos con mercancía.-

Chencha quedó en casa. -Oh poderosa Santa Rita,…- María, la madrina de Chabela, fue a despedirnos al aeropuerto. Atrás no queda ni la estela. Ya no contamos. Me siento ilegal y también así siento por todos los coterráneos que están aquí. Miedo… ¡Presente! Ese del que podría decir que está encarnado en nosotros si no fuera tan promiscuo. Es la primera vez que Chabela saldrá de la isla. También la primera vez que volará en avión. Es la primera vez en la que yo viajo con Miedo de la mano. Pasamos la cabina de inmigración y logro saludar desde lo lejos a María que, después de hacernos reír, llora cual niño que le retiran la chambelona antes de acostarse y se pregunta entre sollozos el por qué. -…llamada abogada de los casos desesperados,…- Libres. Ahora nos sentimos libres. En cada paso nos despojamos de recuerdos, del pasado. Muchos pasos para dejar atrás la prisión, el hospital, el cementerio de Playa Larga, la casa propia y la de los amigos, los estudiantes, la universidad, y la naturaleza aún exuberante, para después regresar a ellos. Regresar inevitablemente. A ambos lados economatos de aeropuerto. Para mí, bazares porque todo me parece excesivamente caro. Mirar y no tocar. A eso estamos acostumbrados. A mirar como otros tocan. Expedidor enfrente. Miedo cercano. Hasta que el avión no despegue temeremos por la ilegalidad de las benditas cajas de tabaco. Ahora malditas. También temo por el absurdo de que alguien note la debilidad de Chabela y delate el uso de un seguro médico correspondiente a una persona sana. Siempre pensando en la delación. Asientos reclinables. Conciencia de la gravedad. Diferencia de presiones. Sus manos sobre la parte derecha de la blusa. Las mías sobre mis muslos apostando por la aventura. Desayuno. Una hora de vuelo. Savia brotando. -…socorredora en la última esperanza,…- Dos, tres… Almuerzo. Circa las nueve y nosotros sentados, como si fuéramos unos niños buenos en penitencia sin saber por qué. Otra vez las manos a la parte derecha maculada y sobre. El pájaro aterriza. Nos miramos y se nos escapa una sonrisa de pícaros. Recogidas de maletas y pasos exhaustos hacia Julien y sus libélulas. Por suerte el servicio de portaequipaje aquí es gratuito. Azulona como sólo puede ser su mirada. Y esa sonrisa perfecta que me hizo recordar las madrugadas en las que arreglábamos una ciudad sin compostura. La reconozco como propia. Con la bella de Constanza y su ninfa de Luna. Marina su mirada como lo son de azul nuestras playas. Otra vez en familia, aunque sin la prisión, el hospital, el cementerio de Playa Larga, la casa propia y la de los amigos, los estudiantes, la universidad, ni la naturaleza exuberante.

Abre la puerta y el interior era una velada muy francesa. Confieso que lo que más deseamos conocer es el baño. Limpiarse del camino. Los apósitos están teñidos con sangraza y la savia supurada ha traspasado la parte derecha de la blusa. -…refugio y salvación en el dolor,…- Julien aparta la azulona y la libélula madre revolotea como suelen hacer las de su especie alrededor de una bombilla en la obscuridad de la noche. -Es normal. Todo está bajo control.- -No dudo que la situación esté bajo control.- Julien duda de la normalidad. ¿Alguien podría no hacerlo? Herborizadas las yerbas traídas desde Cuba. Infusión en una hornilla eléctrica. Todo es eléctrico menos mis amigos. Parte la derramo sobre los apósitos enlodados para facilitar la separación. Cada uno lo retiro como la adolescente que deshoja la flor preguntando si es querida o no por el amante imaginado. Se ablandan los tejidos necróticos y los retiro con gasa hasta que los vasos quedan limpios al igual que partes de las costillas expuestas cuatro y cinco. Es normal. Todo está bajo control. Gentamicina en mano cubriendo las paredes internas e irregulares de la mama corrompida. Nuevamente los apósitos. Chabela está lista para asearse y después, comer todos juntos. Julien me abraza y me impregna de su eterna llama. Yo me siento un fleco entre sus brazos. Sus manos me acarician el cuero cabelludo que también se expone como el de Chabela. Yo me escondo en su pecho. No quiero que vea mis lágrimas que sé que está sintiendo. Constanza sigue revoloteando. Julien es un muchacho bello como diría Chencha. -Mi Nacho, ¿qué te han hecho? ¿Qué les han hecho?- Y yo me derrumbo. Aún arrastro una isla de islas. -…que conduce al abismo del delito y de la desesperación con toda confianza en tu celestial poder;…- Me sacude. Me besa la frente. Seca mis mejillas con las suyas y me deja libre. Constanza se posa sobre mí y da la bienvenida a su casa y a su familia. Consigue la plenitud de mi sonrisa. Esperamos por Chabela que llega y se sienta a la mesa. Arrulla a Luna Marina y la deja al abrigo de sus padres. Es normal. Todo está bajo control.

Al día siguiente tenemos que abandonar ese nido familiar después de que Chabela dio su charla ante un auditorio que lo curioseaba todo. Indiscreto como solemos ser nosotros. Es necesario salirse no sin antes hablar sobre nuestro anfitrión una vez nos establezcamos en Atenas. -Un Bohemio. Un profesor de filosofía nutrido del aroma inagotable del flower Power. Purificado de las taras del cuerpo. De la noche y de las alucinaciones. Más allá del bien y del mal. De Tales a Foucault.- Dejamos algunos regalos y regresamos al aeropuerto rumbo Atenas. Por fin una de las ciudades de su sueño, que obviamente deja de serlo porque yace bajo nuestros pies. Es como si voláramos con alas propias sobre una pintoresca maqueta de barrios, parques, monumentos y mares homogéneamente azules. Cada movimiento del alerón contiguo a mi asiento da credibilidad a nuestras alas. ¡Estamos en Grecia! ¡Volamos! Cambio de avión en el aeropuerto Eleftherios Venizelos. Personajes cercanos, como si salieran de los campos de Cuba o simplemente se movieran dentro de ésta. Con cajas amarradas en cruz como equipajes. Las mujeres mayores con vestimenta negra. Surcar el ave al viento. Abajo el Egeo o Aegea, como el mar o la mar. Se posa el ave y la escotilla da paso a la escalerilla que nos pone en una pista llena de flores silvestres. Asteráceas diversas como lo es el ser humano en sí, independientemente de sus circunstancias, de su isla. La enterraremos aquí si fuera preciso. Cada flor me roba antes de entrar a la Terminal de Heraclion. Y la gente, tan amable. Chabela inspirada en el derredor para mitigar el cansancio. -…recurro a ti en el caso difícil e imprevisto que oprime dolorosamente mi corazón.- Taxi. Taxista deleitado con un Habano. Deseoso de intercambiar cuando se entera de nuestra nacionalidad. -Primera vez que tengo la oportunidad de montar a unos cubanos de Cuba.- ¡Cubanos de Cuba! De dónde podrían ser los cubanos sino de Cuba, independientemente del lugar de residencia. ¡La Habana, capital de todos los cubanos! Proposición de cajas de tabaco. -300 euros.- No le llega a pesar de reconocer la calidad. -Aquí se aprecia el Habano, no por gusto el tabaco es nuestro principal cultivo en la agricultura.- Villa Aghia Pelaghia. Hotel Capsis. Habitación 5101. Abrazos de Enelio. Coterráneo y colega. Gentil. Limpiarse del camino. Esta vez el volcán había tenido más erupción y la lava había cuajado en los bordes de la caldera. Después, la dejo dormida y me salgo de la habitación. Me voy a los jardines silvestres del derredor a colectar de las más diversas asteráceas. Conformo un ramito, y hago un arreglo floral con una botella de la bebida del enemigo para que reciba a Chabela una vez despierte. -Dime, oh Santa Rita, ¿no me vas a ayudar tú?- Aprovecho y me voy a una casa cretense del Habano y logro colocar una caja. Las florecillas despertaron juntas y Chabela se las arregla muy bien para salir de turista y comenzar su periplo por la isla del minotauro. Le di cien euros para que se sintiera holgada. Cayendo la noche nos encontramos en la playa para cenar con unos amigos que nos habían invitado. No obstante, pregunto a Chabela por los gastos del día para tener una idea. Me comenta que ha consumido todo el dinero. Quedo muy sorprendido y hasta replico. Somos y no turistas. Mirar y no tocar. Responsabilidad. Planificación. ¿Qué somos? ¿Para qué vinimos? ¡Naturaleza! ¡Santa Rita de Casia! Ayúdame por favor. A Chabela se le aguan los ojos y la negra me entristece. Al regreso me muestra parte de sus compras. Casi todo es para regalar a las batas y amigos por los que hemos llegado hasta aquí. Por la calidad no son simples souvenirs. Se me parte el corazón. Me siento culpable. Somos muy malos pobres. Agradecidos como suelen ser los humildes. -Mañana será otro día. Mientras tengamos dinero para comer y un techo donde pernoctar no hay por qué cohibirse.- Seremos virtualmente libres. Me hago a esa máxima.

El día de mi presentación corresponde aplicar las terapias, que duran casi seis horas. -¿Vas a alejar tu mirada y tu piedad de mi corazón, tan sumadamente atribulado?- Enelio es el único coterráneo que se brinda a velar los sueros para que me de tiempo cumplir con la meta profesional y no tener problemas a mi regreso. Anansi engaña al sol para sacar provecho para sí. Por eso engorda sólo de existir. Su incapacidad en general, y en particular por el sacrificio ajeno consiguen llenarla opíparamente. Eberto está limitado para arreglárselas con la sangre. Desciende de cubanos emigrados cuando la maniobra “Peter Pan”. Empero tiene la capacidad de hacer sentir persona a cualquier ser humano. Los otros, menos uno acuartelado por la jerarquía de sus tres colegas, son sencillamente los otros. Jeringa en mano. Bisel reflejando mi rostro que languidece en la medida que la aguja penetra otra vez la vena radial. Botón de sangre. Ya está en vena. Cambio al doce-taxol preparado. Después un lavado venoso para dar paso al trastuzumab. Finalmente otro lavado que terminará Enelio. Mediodía. -Nacho vete, que no llegarás a tiempo.- Le doy las instrucciones para retirar el equipo de suero y me voy a mi presentación. Corriendo, como acostumbro hacer en la campiña cubana, me aproximo a la sala de los carteles. Parezco un forajido. En mí es muy difícil la proyección de un personaje. Allí hay varios interesados. Miedo me acompaña. Comienzo a explicar fluidamente como si hubiera estado todo el tiempo planificando esa actividad. Un profesor mexicano, que deviene luego en tutor de mi tesis doctoral, me pide ver a mi hermana de conjunto con otra profesora coterránea de él. Ella me arroja a su pecho y espanta a Miedo como si fuera un Hada. -¡Tú también sabes lo que es el martirio del corazón, tan sumadamente atribulado!- Respiro profundo para ahogar unas lágrimas que se venían como río. Me acaricia el cuero cabelludo. -Así se hace Nacho. No hay de otra. Nosotros estamos orgullosos de conocerte.- Retomamos el camino hacia la habitación. Cuando entramos estaba Enelio recostado a Chabela. Es varios seres en uno solo. Chencha, María, su jefa, sus y mis amigos, sus estudiantes. Todos menos yo. No puedo. Soy incapaz. Quizá sea el motivo de mi concentración en los tratamientos. Hay veces que es difícil acariciar y entonces actuamos con hechos tangibles con la objetividad. -Por las atroces penas,…- Nunca podré olvidar esta escena. Todos conversan. Chabela deja ver su sonrisa. Mi cuerpo queda detrás. A la sombra de Alma. Hay mucho que conversar. De la historia y del arte de una isla y de un continente particularmente relacionados. La noche avanza y Chabela debe descansar. Los profesores mexicanos me ofrecen cualquier ayuda. Sólo me dejo abrigar con el calor de su tierra.

Al amanecer, voy por más flores. Doy sepultura a las que nos habían agradado. -La enterraremos aquí si fuera preciso.- Cuando despiertan los huéspedes el ambiente sigue silvestre. Eberto nos invita a recorrer parte de la isla. Chabela, que ya había conocido casi todos los lugares se presta para servirnos de guía en el palacio de Knósos. Tantos pisos, laberintos de entonces, en los que me quiero perder aunque ya no exista minotauro. No sé si buscando un encuentro con Minos y ofrecerme en sacrificio para no cargar con más o si ya estoy muerto, para que me dé cama plácida en el mundo infernal. -…por las amargas lágrimas que sanamente derramaste,…- Alguna que otra parada para que Chabela reponga sus energías. Enelio se preocupa por su andar. Alrededores del monte Dicte, donde nació Zeus. Luego nos vamos a almorzar en una fonda engalanada no sólo por la comida sino por el comportamiento de los dueños. Es como si estuviéramos en un pueblito costero de Cuba sin penurias. En la madruga siguiente cada quien tomará su rumbo. El de nosotros conocido.

Anansi es la primera del grupo de coterráneos que regresa al aeropuerto internacional de Atenas. Los demás decidimos adelantar el matutino para que ella no tenga que pagar sola el taxi hasta el aeropuerto. Sabemos que Anansi va a ser recibida por la esposa del embajador cubano con media hora de antelación a la llegada de nuestro vuelo. Se sabe que nosotros seremos recogidos en la estación central del metro a las diez de la noche. No tengo suficiente dinero para alimentarnos hoy. -…ven en mi ayuda.- Enelio seguirá para Suecia a encontrarse con Liliana. Ya no le volveremos a ver. Empero, antes de liberarse, vacía sus bolsillos en mis manos para que le compre un almuerzo a Chabela. Yo tengo pena para pedir dinero a Eberto. Él nos ha ayudado en demasía. Regresa a su casa en la Florida, a muchos kilómetros de la ciudad de Camagüey. Enelio nos deja el número de celular de su esposa por si tenemos algún contratiempo. Llegamos al aeropuerto, y de Anansi no queda rastro. Yo espero que aparezca en algún momento para llevarse a Chabela a su mismo destino hasta que llegue la hora convenida de encuentro con el profesor de filosofía. Estación de Monastiraki. Evadir el hambre y el frío que se hace sentir en la medida que crece la noche, encima de nuestra guarida circunstancial, es lo único que pido. Estamos sentados en el andén más profundo. También como dos niños buenos de penitencia sin saber por qué. Yo casi no puedo con las maletas. Nuestra ropa es inapropiada y el dinero que me dieron lo invertí en el almuerzo de Chabela. Después de la una, las dos, y las tres para no variar. He olvidado que Anansi es enemiga del Sol, a quien también engañó en Ghana para extender la enfermedad por el mundo. Las cuatro y las cinco. No hay uñas que roer. -¿Qué hacemos aquí?- Las seis y las siete. -Habla, ruega, intercede por mí,…- Los escalofríos me levantan para volver a dejar caer. Chabela se cambia la blusa, que tampoco aguanta más secreciones. Las ocho y la policía del metro se nos acerca. Si hubieran demorado unos minutos más, creo que nos regresamos por espontánea voluntad. Se dan cuenta que somos de una especie rara. No sólo por el color moraducho de nuestras caras y manos, sino por nuestro comportamiento, como si estuviéramos confinados por el año cuarenta y cinco. Amablemente nos preguntan el por qué de nuestra prolongada estancia. Nos revisan con la mirada y no necesitan muchas herramientas para comprender nuestra espera en tan hostiles circunstancias. Ayudan a caminar a Chabela, que está más tullida que una mazorca en el maizal de invierno de mi abuelo. A mí con las maletas. Nos llevan a la oficina central. Ofrecen bebidas calientes, lo que disponen, y nos conducen a la tienda de anticuarios donde trabaja el profesor de filosofía cuando concluye el horario de clases. Nosotros hemos recobrado vitalidad. Saco un estuche de cinco Habanos que ni yo mismo me había declarado y se los obsequio. Ellos no quieren aceptarlo, empero después de escasos diálogos se llevan algunos. -…que no me atrevo a hacerlo al corazón de Dios, padre de la misericordia…-

-Enrique, amigo de Julien.- Tan políglota como el amigo en común. -Bueno, nosotros ya hemos sido identificados.- Sonreímos. Él repara en nuestros fenotipos. -Empero, ¿ustedes son cubanos o polacos?- Nos queda sólo sonreír. Auschwitz también quedó atrás. -¡Qué pena! Si imagino las circunstancias de espera de ustedes de seguro hubiera ideado un plan b.- -No importa, ya nos hemos encontrado.- -Pues a casa.- Yo pienso en un plato de comida, abrigo y baño. Creo que en demasiadas cosas. -…y fuente de toda consolación,…- Llegamos y nos acotejamos como podemos. La casa es confortable y en ésta reina una filosofía aún con aires del flower power. Los pensamientos se hacen realidad. Al día siguiente planificamos la venta de las cajas de tabaco. Acordamos la defensa de unos 300 euros por cada una con posibilidades de regateo de hasta 250. La diana será un lugar que aluda a Cuba y donde se consuman los Habanos. Puros. Hecho a mano. Cohíba Espléndidos. Poco antes de la medianoche nos dirigimos a “La Cubanita” y para sorpresa mía, la dueña es una griega pintoresca que sabe aquilatar la calidad del producto. -…consígueme la gracia que deseo.- Hecho a mano. -250.- ¡`´! Viajes turísticos. Comida por cuenta propia. Compra de maletas. Abrigos. Zapatos. Pantalones. Blusas. Camisas. Ajustadores. Calzones y calcetines. Con euforia nos vamos a la Acrópolis de Atenas. Chabela no tiene que pagar ninguna entrada porque es profesora de un instituto de enseñanza superior de artes y aunque sea de una isla caribeña, aquí cuenta. Y yo privilegiado, disfrutando además de una guía especializada. A menudo otros turistas de habla hispana se acercan para deleitarse con las explicaciones. Los Propileos. Un escalón. Después otro. Despacio como ha de ser el camino por la historia, para no sólo percibir la arquitectura sino las descripciones de quienes escriben sobre el repaso de los que ya no están. El templo de Atenea Niké con su friso sobreviviente y victorioso. Un respiro. El Partenón con sus sólidas, equilibradas y poderosas columnas como lo fue el siglo de Pericles. Participación democrática en el gobierno. Los frisos históricos de aquella cultura legendaria. Pago a cambio de los servicios estatales. Y una imaginación bien alimentada que me hace situar a Atenea Partenos en su interior, reflejada en un espejo de agua con otra criselefantina de Niké sujeta en la mano derecha y en la izquierda, la protección de un escudo y una serpiente. Elección directa de los miembros del consejo por los ciudadanos. Otro respiro. El Erecteion, el más sagrado por cobijar a varios dioses, semidioses, héroes y heroínas. Soportado en una parte por las seis cariátides. Emancipación de cultos. El teatro de Dionisio a un costado de la base de la colina. Libertad para la expresión del arte y en particular de la literatura. ¿Es qué puede haber arte y literatura sin libertad? Creo que al menos ésta tiene que reinar en el individuo, condición sine qua non. El Odeón Irodou Attiko. Un descanso más largo. Los campus tan helénicos como sus esculturas. Florecillas por doquier. La enterraremos aquí si fuera preciso. Después al Ágora. Otro descanso. Descansos que conectan los días, porque en la noche la mente rumia las imágenes. El Arco de Adriano que da paso poco después a un Templo de Zeus. El Puerto de Pireo. Las embarcaciones de diverso porte. La mar limpia y fría abraza nuestras manos. Y el viento despeina cabellos que se han vuelto virtuales. Tan virtual como la realidad que estamos viviendo. -Indíquese aquí la gracia deseada.- Otros descansos entre los museos Nacional de Arqueología, el Bizantino, el de la Acrópolis y el Benaki. Chabela se alimenta con importantes colecciones de arte. Tengo que insistir para que coma alimentos. Y no es la sazón, porque estos griegos todo lo hacen bien. Es el contacto con una realidad existente más allá de los libros, de las aulas universitarias como estudiante y profesora, de la isla o su conjunto. Es la muerte de un sueño advenido.

Las noches largas. Cuando Chabela puede aguantar hasta deshoras con su bastón humano, recogemos a Enrique en la tienda donde se desenvuelve como vendedor especializado de obras de arte. Si ella se siente indispuesta, entonces yo lo hago. Nos regresamos a su casa, o nos vamos de parranda con su novia o amigos. La noche se pone candente, pues Enrique se posiciona como el pensador de Rodin. -Presentada mi gracia seguro que me escuchará;…- De facto tiene una réplica en su casa. Luego de repasar alguna lección sobre cualquier temática, profesor de filosofía, medita sobre nuestra suerte y no precisamente por estar en Atenas. Se tensiona físicamente como si la ropa fuera a deshacerse porque siente miedo por nosotros y le es difícil de comunicar para no averiarnos más. Me refiero a Chabela y a mí, porque como él dice, la suerte de los cubanos está echada al igual que la de cualquier pueblo aunque no tenga oráculo. Él anima haciéndome entender que el verdadero infierno no es el que te hacen padecer sino el que uno deja entrar a hacer concubinato con Alma, como el miedo. Tormentos, muchas veces ocasionados por la frustración. Yo sonrío. ¿Qué sabrás tú de infierno, de tormentos y de frustraciones? Me digo hacia adentro, aunque concuerde. En cualquier circunstancia uno está expuesto al padecimiento, y la capacidad de sobrevivir e incluso de hacer dependerá de la entrada que se le dé a Miedo. Escrito se resuelve muy bien. -…y yo me valdré de este favor para mejorar mi vida y mis costumbres,…-

Ómnibus Marcopolo. Pasajeros con equipaje de turista. Nosotros con una maleta de porte grande, que llama la atención. Istmo de Corinto. La guía funge como interlocutora en la presentación de los turistas que transitarán por el recorrido clásico de la agencia. -Ignacio e Isabel, cubanos.- -¿Cubanos de Cuba?- Asentimos con la cabeza. -¡Bienvenidos! Ustedes son mis primeros turistas cubanos de Cuba.- Logra sacarnos una sonrisa. Epidauro con su teatro magnificente donde compro una escultura con tallado de la esencia del Corpus Hippocraticum para mi amigo y acertado médico Jorge Luis. Una familia de mexicanos, padre, madre e hijo, nos escudriña. Yo presiento un acercamiento. El padre es médico y ha advertido que Chabela está muy enferma. Él no sabe cómo ayudar. Se acerca y yo lo miro con determinación. Se retira, hasta que no puede más y nos invita a almorzar. Nosotros apenados no sabemos bien como conducirnos. Busca al camarero y pregunta su recomendación. Se ameniza el ambiente y no tenemos necesidad de pedir. La Puerta de los Leones que da paso a Mecenas, y en las postrimerías a la tumba de Agamenón, donde fue recuperada la famosa máscara en oro. Una familia de suizos, madre e hija, nos invita a cenar. Sabían de la isla y de sus islas. También habían advertido que nosotros éramos unos compañeros de viaje que albergábamos una verdad por la que temer. Directamente nos recomiendan un plato hecho a base de cordero y una bebida griega, refrescante como el paisaje. La hija me confiesa que quizá sea el último viaje con su madre. Creo que ella había reparado, por nuestro origen y condición, en que nuestro viaje también era de despedida. Santuario de Olimpia con sus invaluables ruinas de templos, monumentos, altares, teatros y estatuas, entre las que sobresalen los templos de Zeus, de Heraion y de Filipeion, el estadio donde corremos todos los turistas y soy premiado con la corona de oliva para recordar los tiempos de las olimpiadas antiguas, y el gimnasio donde las esculturas sobrevivientes las imagino en competición y amándose. -…para cantar en la tierra y en el cielo las misericordias divinas.- Noche retumbando cuando se hace sentir la falla del Golfo de Corinto. Preparo las condiciones para poner los sueros en la habitación del hotel. A esa hora nadie se preocuparía por los cubanitos. Otra vez la vena radial y mi mano anzolándola con un cordel que conduce al pomo con suero fisiológico. Después dará paso al citostático y más tarde al anticuerpo monoclonal. Chabela está exhausta. Su mirada vuelve a atrincherarse. El cuerpo se recoge en posición fetal. Miedo me viola por todas partes. Regurgita más que vomitar. La noche tiembla para acompañarme y no hacerme sentir débil. A fin de cuenta yo no soy el que padece. Hablo de las obras como si estuvieran completas, cuando queda muy poco de la mayoría. Debe ser porque aprendí a reconocer entre las ruinas el propósito, la esencia. Se calma la falla. Chabela dormita. La noche y mi cuerpo ya no están en resonancia con Miedo. Amanecemos subiendo el Parnaso. Chabela me dice que no cree poder caminar una vez nos apeemos del ómnibus. -Seré tu bastón si es preciso nuevamente.- Me aproximo a la guía y le comento de la indisposición y mi deseo. Ella, compadecida antes de que yo prosiga me estimula cuando me dice que habría todo un día para la ciudad de Delfos. Paso a paso. La guía se nos acerca y nos dice con toda intencionalidad que hay que llegar a respirar el aura de los restos del Templo de Apolo. Delfos con el Templo de Apolo, de cuyos oráculos pescó Pitia, el teatro y un estadio en la parte más alta. La familia de mexicanos nos caza. El padre se siente responsable de nosotros. Hay un momento en que trata de indagar sobre el padecimiento. Yo no puedo más y él nota mi descomposición. Rápidamente comienza a hablar de los mariachis y del origen de la denominación. Puente Charilaos Trikoupis o Rio – Antirio, como le reconocen los griegos al atirantado más largo. Atenas. Despedida de los amigos. -Buena suerte para ustedes.- -¡Qué Dios los acompañe!- Muchas compras para regalar. A tal extremo que tenemos que ponernos cuatro mudas de ropas y sobrecargar el equipaje de mano para poder continuar hacia Frankfurt con conexión a La Habana.

Cuando las aeromozas anuncian que en breves estaríamos en La Habana, Chabela se pone las manos en la parte derecha de la blusa maculada y yo en los muslos. Nos miramos de refilón. Lo suficiente como para saber que estamos emocionados. Ya necesitábamos a Chencha, a María y a Roma. Valla que dice ¡Cuba, primer territorio libre de América! Necesitábamos la prisión, el hospital, el cementerio de Playa Larga, la casa propia y la de los amigos, los estudiantes, la universidad, y la naturaleza aún exuberante. Llenos de equipajes encimados en mí. Creo que no me identificarán. -¡Aterrizaron!- La Habana, ¡capital de todos los cubanos! -Padre nuestro, Ave María y Gloria.-

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