En contra de las Revoluciones


¿Cuándo se inventó en la historia de mi país el delito de ser un contrarrevolucionario? ¿Cómo puede ser un delito estar en contra de algo como una Revolución? La Revolución francesa, la Revolución en Haití, la Revolución mexicana, La Revolución de Octubre, la Revolución cubana, ¿alguien puede decirme la cifra exacta de muertos, encarcelados, aplastados, que dejó a su pasó cada una de esas Revoluciones? Es peligroso oponerse a las Revoluciones porque son maquinarias de violencia que pretenden justificar la muerte atroz de muchas personas en nombre de macro ideas sociales. Como unas enormes tijeras afiladas van podando en nombre de la justicia social las cabezas de los seres humanos. Por eso mismo es lógico que tengan oposición aunque el terror haga que muchas cabezas se escondan. Entiéndase de esta metáfora la muerte por fusilamiento de tantos cubanos no precisamente esbirros de Batista, el encarcelamiento en el infierno de una cárcel revolucionaria donde se pierden todos los derechos porque en la conciencia del esbirro no existe más que una ideología de partido, o ser reseteados por ingenuidad o por ese mecanismo de instinto de conservación. Las tres cosas relatan diferentes formas de morir. Sin embargo, siguen creciendo las hojas, el mar sigue repitiendo el mismo movimiento por los siglos de los siglos, el sol, los bebés, porque la vida no puede ser impedida a pesar de todo. El problema surge con la conciencia: yo soy, y eso es opuesto por el vértice a la idea de una Revolución. ¿Qué gano con acatar las reglas aplastantes o qué arriesgo con un poquito de esperanza, con un poco de fe, insisto, del tamaño de una semilla de mostaza? Yo también creí vagamente alguna vez que era preciso que se subestimaran los gritos opositores para que muchos ciegos pudieran ver, y cojos andar, pero esas voces que se oponen a la violencia tienen el poder del espíritu del mar, de la salida y la puesta del sol, del llanto y la risa de un bebé. La libertad es más antigua que el Estado, pero ha estado en peligro siempre. No puede ser un delito algo como contrarrevolución, estar en contra de la violencia, la arbitrariedad, la falta de la libertad para estar en contra sin temor a ser castigado, no puede ser un delito, ni una ofensa, ni un estigma. Por más que tanta violencia necesite repetir mucho el mismo discurso para convencer a algunos que huyen del terror aceptando someterse y no buscarse problemas directos, refugiándose en su vida privada, con temor hasta de hablar en su casa, porque los abusadores oficiales, políticos, gobernantes de un sistema caudillo comunista han decretado que la política es un derecho reservado a su clase, a sus adeptos, no a los que se le oponen de manera civil y pacífica. Usan la fuerza para reprimir, para vejar, para aniquilar y siembran el terror para que uno se repliegue a su vida privada, con el chantaje de “mira cuanto vas a arriesgar por denunciar el mal”. Para justificar tanta violencia se necesita mucha propaganda. El lenguaje es la muerte del goce, se puede acceder al conocimiento por el lenguaje, pero de tanta repetición se crea un mecanismo de sustitución que cierra la posibilidad de la experiencia, se empiezan a aceptar las mentiras y así te puedes pasar la vida engañada, por no haber asumido a tiempo la responsabilidad de decir NO. Se mata con el discurso y mucho más si ese discurso, fatigado de esconder tantas mentiras, tiene que girar una y otra vez sobre sí mismo, extenderse durante horas, se termina aceptando como si se pudiera dejar para mañana el trabajo de vencer a un dragón. “La sumisión de las masas es un hecho irrebatible”. Yo todavía guardo la esperanza y la impulso a volar cada vez que ignorando los temores me da por escribir. Pero es esperanza al fin y al cabo, de ser liberados y no de escribir. Hay que creérselo de veras, el problema de los cubanos es de no creer de verdad que podemos ser libres, de no aceptar, por temor, lo profundamente contrarrevolucionarios que somos cuanto más retorna el goce y mueren los discursos.

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4 respuestas a En contra de las Revoluciones

  1. Lilijerónimo, muy valiente tu denuncia que mas que denuncia es la verdad, la verdad que le duele al que no la quiere escuchar, “revolución”, cambios social fomentado, como tu misma dices en la represión disfrazada de “justicia social”. Tienes muy claros tus principios, son como el pensamiento de Martí cuando dijo: “Un principio justo puede más desde el fondo de una cueva que no un ejército de poderosos.” Que sigan saliendo muchas Lilijerónimo.

  2. amicusplato dijo:

    La contrarrevolución no es el remedio para los excesos de la revolución. Ella es en sí misma tan violenta o más violenta que esta [hay que repasar la historia del mundo y recordar casos como el triunfo de la contrarrevolución en Chile [contra Allende] o en Indonesia [Suharto contra Sukarno]. El único remedio para superar los excesos de la revolución y su legado destructivo es la DEMOCRACIA y el desarrollo.
    Dr. Omar Díaz de Arce

  3. Pedro O. Gonzalez Cribeiro dijo:

    Democracia Dr. Diaz de Arce? Y para cuando tienen anunciadas los Castro las próximas elecciones?

  4. Lilia, las revoluciones son como los huracanes. Destruyen y dejan a su paso muertos. Pero finalmente desaparecen. Ya al huracán de cuba le queda poco.

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