The tale of despereaux

El 15 de febrero he hecho un experimento. En el ascensor le he dicho a mis vecinos Robinson y Romualdo, “Señores: es una lástima que ustedes no puedan oír Radio Martí porque ayer he dado una entrevista hablando del Amor”. Silencios, miradas… “Bueno,-dice Robinson- pero estabas hablando del Amor.”- “Si no hubiera sido solo del amor, es mi derecho a expresar mi opinión”- le dije.
Lo que quiero demostrar, aunque ya todos lo sabemos, es que en la conciencia de los cubanos, así sean hombres adultos de más de 50 años, pesa la amenaza del castigo por expresar la libre opinión con que hemos sido educados, pasando por la Primavera Negra del 2003 y los 75. Díganme si eso es justo. Una amiga abogada, mujer muy decente a quien respeto y quiero, también me ha dicho como parte de su panorama de posibilidades existenciales que “en todos los países hay leyes que hay que cumplir”. -Bueno, pero qué tal- le digo yo- si es el Estado el que viola mis derechos. ¿Puedo yo castigar al Estado? Es cierto, no tengo los medios porque no están contemplados en la Ley. ¿Es eso justicia? Yo no robo, no levanto falso testimonio sobre un hombre que muere en huelga de hambre sin asistencia a sus demandas ni al deterioro de su salud, ¿puedo demandar a los carceleros, el aparato completo y a los médicos de la prisión, a estos últimos por negligencia voluntaria?, porque aunque haya sido impuesta por la fuerza la orden de ser negligente, queda la decisión de la propia conciencia aunque tenga que sufrir las consecuencias de esta cadena de injusticias.
Veo con mi hija la película “The tale of Despereaux”… “piensen en esto: ¿Qué pasa cuando haces ilegal algo que forma parte natural del mundo?, podrían hacer ilegales a las moscas, o el sudor, o las mañanas dominicales.” Y la princesa: “¿Alguna vez te ha hablado un libro?… La historia decía que era una prisionera, pero eso no era del todo cierto porque tenía esperanza, y cuando hay esperanza en realidad no eres prisionero de nadie”. ¿De qué nos sirven tantas fábulas que nos alimentaron el corazón de niños, y que ahora les enseñamos a nuestros hijos, donde el bien triunfa siempre y el valor y la esperanza son premiados? Esto no es política, esto es más grave todavía, se trata de vivir o de morir. “Bueno es vivir, horrible vivir muerto” de qué sirve Martí. Nada ni nadie puede robarnos la posibilidad que tenemos en la vida de buscar la luz, de tener una estrella que nos guía, un sentido, una respuesta, la compañía insuperable como dice Lezama. Y eso solo se alcanza cuando no nos limitamos a soñar sino que empezamos a responder. De qué nos sirve la poesía, los Evangelios, el Tao te King, la meditación, si no es para lanzarnos a la luz y ser bendecidos por ella, tomando parte. No quiero que ninguna de esas cosas sean madrigueras porque yo tampoco soy un ratón.

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5 respuestas a The tale of despereaux

  1. jorge dijo:

    La LIBERTAD tiene un precio que los CUBANOS no queremos pagar.

  2. aldo locatelli dijo:

    i wish this was in english most here only read eng. so its very hard to know your needs

  3. Pingback: Penúltimos Días

  4. Vicente Escobal dijo:

    La libertad no se concede por decreto. El ser humano es libre cuando siente la libertad y no cuando le dicen que es libre. ¿Se siente en Cuba la libertad?

  5. María dijo:

    Hola Lilianne,

    desde que leí tu primer escrito los leo todos y me identifico mucho con y como sientes, aunque somos de generaciones muy diferentes. Yo nací en 1950. Viví lo de antes y después. Sufrí y sufro por mis abuelos, mis padres, mis tios y mi familia, que perdieron lo poco que tenían porque no eran ricos y fueron humillados y rebajados en uno de esos pueblos pequeños que son grandes infiernos.
    Nunca acepté la tiranía, Durante años me he recomido mi alma, dolida y llena de impotencia. Trato de no odiar y lo he conseguido, pero tengo una excepción.
    Durante noches y días, vividas en nuestra linda islita, me he venido preguntando: Que nos ha pasado? Dónde fué a parar nuestro carácter fuerte, apasionado,rebelde y tan libre?

    Me doy varias respuestas:
    La primera es que la mayoría de los seres humanos son o quizás somos, débiles y poco inteligentes lo que hace que cerebros macabros e inteligentes les laven el cerebro, los manipulen sin que se den cuenta. Tenemos tantos ejemplos de manipulación en la historia de la humanidad de pueblos cultos y desarrollados para la época, Napoleón, Hitler, Stalin, ect, ect, sin más atrás.

    Después y como consecuencia de la manipulación cerebral viene el miedo visceral, que se hace genético y se trasmite a las generaciones venideras. Es terrible el miedo!

    Por último como medio de vida y política de estos dictadores, viene la corrupción, la doble moral para sobrevivir.
    Desgraciadamente, hay muchos ratones en nuestra población que viven felices en su madriguera, o lo simulan, y en vez de corroer ellos, como sería lo normal, son corroidos hasta las entrañas y pierden la sensibilidad humana, la ética moral, los principios basicos de los seres humanos civilizados y se convierten en monstruos capaces de renegar de sus madres, de sus hijos y hasta de sus propias vidas.

    El problema mayor es que dos de estas causas son superables cuando hay ética, principios e inteleigencia, pero el miedo, ese sentimiento tan fuerte, indomable y dominante, es el arma más fuerte para subyugar a un pueblo.

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