Voces tras las rejas.

En el año 2003 ¿qué estaba haciendo yo? Ahora no puedo recordar exactamente. Ninguna de las personas juzgadas en procesos sumarísimos en la Primavera Negra de 2003, que cargaron- según las intenciones fiscales- con 20 años, o cadenas perpetuas, había cometido ningún delito. Se les hizo prisioneros por ejercer su derecho a intentar cambiar este estado de cosas, por aspirar a la libertad, la justicia, el derecho y la paz de los ciudadanos frente al Estado. No es la protesta frente a una potencia extranjera, es la protesta civil frente al Estado. Un Estado que jamás ha querido rendir cuentas a sus opositores, que siempre se ha justificado para cerrar filas y amenazar con todo su armamento a las personas nacionales, con la excusa de la ambición de una potencia extranjera de colonizar el país.
Desde el principio se ha visto cómo han manipulado a los cubanos pero nadie tuvo ánimo de protestar para evitar un problema mayor en el futuro. O mejor dicho, los que protestaron antes que nosotros fueron encarcelados, algunos cumplieron veinte años en los muros de la Cabaña, entregados al infierno, y no salimos en su defensa ni nos acordamos más. De ese modo, casi sin prestar atención, todas las generaciones, en su momento, hemos otorgado el permiso al “Gobierno Revolucionario” para violar los derechos de todo el mundo. Aquí los viejos dicen que en los primeros años después del triunfo de los que bajaron de la Sierra, es cuando único hubo oposición en Cuba. Eso no es del todo así, porque en todos los años de este calvario ha habido personas que han defendido sus derechos, todos los derechos que tenemos los seres humanos. Pero en esa época aún quedaba algo de la costumbre de la Sociedad Civil, por eso los estudiantes podían reclamarle al Gobierno Revolucionario, y se sentían amparados por derechos Constitucionales, poco a poco se borraron también esos derechos.

Desde el principio se satanizó a la prensa, ya fuera nacional o extranjera, si no servía a los intereses del poder era reaccionaria y contrarrevolucionaria y se mandaba al pueblo a aplaudir las medidas restrictivas del nuevo régimen. Y la verdad es que si no fuera porque todavía le hemos interesado a alguien fuera de Cuba, que todavía crea que la persona humana tiene un valor antes y después de las privaciones a que la somete el “hombre nuevo”, el destino de todos los nacidos en Cuba sería una condena. Y eso yo no lo puedo permitir porque soy persona y madre. Y ese es mi derecho, a no querer vivir con una condena pesando en la cabeza. Un “hombre nuevo” armado, suplantando la humanidad, excusándose con escuelas y hospitales, puliendo las uñas con cinismo, creyéndose decente. Mientras ignora que existen 30 derechos proclamados después de mucha observación y donde podrían aparecer más derechos pero nunca restarse ninguno. En Cuba se han restado muchos derechos. Y cualquiera podría ser secuestrado por el gobierno, en este país parecido a Sodoma y Gomorra. Lo comparo con Sodoma y Gomorra por la violencia ilimitada, llena de trampas y escondrijos. No por el tema gay con el que simpatizo antes de que el gobierno considerara que ese grupo humano puede significarles más simpatías y votos imaginarios porque tampoco hay Elecciones libres. Cualquiera diría que las Elecciones siempre son libres pero en Cuba no; porque solo se elige a los actores de un Partido, que siempre elegirán el mismo amo.
Si no hubiera sido por todas las personas que en el mundo condenaron las prisiones de los 75 opositores pacíficos de la Primavera Negra de Cuba, por las Damas de Blanco, por Guillermo Fariñas, y solo por último el cardenal porque resultó ser el único nativo que eligió el gobierno para dialogar a puerta cerrada: ¿Qué hubiera sido de ellos ahora? No se puede contar con este pueblo. No se pudo contar conmigo. Yo estaba enredada en mi vida privada. Siempre habrá una vida privada en donde refugiarse. Hay que admitir que dependemos de toda ayuda desde el exterior para esposar las garras del régimen. En este inmenso campo de concentración de la Isla de Cuba, las personas son buenas hasta un límite, hasta el límite que les impone la sumisión y el instinto de conservación y de supervivencia. Se han rendido a lo que creen más fuerte que ellos, y que tal vez lo sea de hecho, hasta el día en que regresa la certeza de que no somos huérfanos. Todavía hay Dios en el Universo.

En cada cubano que han encarcelado, cuando con mi silencio yo he sido cómplice, he pecado contra Dios y contra mí.
Este régimen en cabeza y cola ha pretendido usar vilmente las aspiraciones que nos pertenecen como Humanidad, y las ha derrochado en discursos como si la honestidad no tuviera ningún valor, porque no teme a Dios el que no puede responsabilizarse ante El de cada palabra y cada acción cometida contra su prójimo. Lo que parece que no ha importado es que normalmente en nuestra vida privada aprendemos que las personas pueden mentir con sus palabras, hablando de nuestros deseos sin llegar a satisfacerlos nunca, entre otras cosas, porque ninguna persona puede de veras representar los deseos de cada persona humana que necesita de los mejores valores de la educación y de la libertad, que ya de por sí entrañan un conflicto saludable desde el complejo de Edipo de cada uno, desde la educación interviniendo instinto para dirigirlos al orden de la vida. Hemos dotado a un monstruo de inmenso poder y tengo que tener esperanza de que por ser injusto todavía puede ser vencido. Al menos para nuestros niños, para nuestros nietos, no solo para los cubanos sino para que el mundo no se deje confundir nunca más por ningún heresiarca vendedor de milagros que tal como un diablo roba nuestras almas. Podemos hacer bien en libertad, podemos aspirar a servicios médicos en libertad, y educación y alimentación, de otra manera. Sin presidios políticos

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2 respuestas a Voces tras las rejas.

  1. Paco Perez dijo:

    uno, dos, tres, probando

  2. albers dijo:

    Hola Lilianne! Yo creo, mientras exista ese ser tan despreciable llamado castro, será muy difícil.., quizás el día que no esté (indudablemente le queda poco) a partir de ahí seguramente comenzarán a soplar vientos de cambio. También creo, cuenta con cómplices externos, presidentas democráticas, Cristina y Dilma, fundamentalmente Dilma, ya que nuestra Cristina tiene muy poquito de demócrata, pero Dilma, no pensé nunca que podría crear lazos con el régimen. Me indigna mucho cuando un líder político visita la Isla siendo indiferente, a tantos ciudadanos, maltratados por tantos años, por un régimen totalitario.

    Un gran saludo y toda mi solidaridad al pueblo cubano.
    laorejaenelruido.blogspot.com

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