Primavera


No voy a ir a ver al Papa, no me gustan las multitudes. Sobre todo cuando a esas multitudes no les interesa mancomunarse para producir el milagro de la Primavera. Yo llegué a pensar alguna vez que padecía de agorafobia, pero lo superé sola, en el hechizo de San Jerónimo que ha aprendido a convivir con sus fieras, y ya le son domésticas. Cuando escogí esa metáfora para el título de mi bitácora ya hacía algún tiempo que la contemplaba y me funcionaba para muchas cosas. No cualquier imagen de San Jerónimo sino la del grabado de Durero, es especial.
Me quedaré mirando por televisión la homilía que dirigirá el Pontífice a los cubanos. Seguramente después escribiré alguna respuesta.
Esta tarde estoy por creer que voy a enamorarme de mi Alfre. Desde el momento en que compartí en un post que no me deja tener ilusiones, me he despertado deseando que me las despierte de verdad. Él no sabe cuánto me ha salvado de mi madre y las represiones que ella me forzó a tener. Tiene un don especial el Alfre para las mujeres, porque aunque es muy masculino comprende la sensibilidad de una mujer como si se tratara de otra mujer. Me gustaría enamorarme en esta primavera, ya hace un año que nos estamos viendo y solo anoche he sentido que lo quiero, después del exorcismo de haber hecho público en mi blog la frialdad afectiva a que nos estábamos condenando. Lo conversé con él y le sucede lo mismo, tiene miedo de que lo deje colgado. Pero a diferencia de lo que él piensa, tal vez por lo intenso de su temperamento emocional, yo pienso que el placer de enamorarse vale cualquier dolor por la posible separación. A mí me ha gustado hoy quedarme con él, en eso que se llama el recuerdo, después de que nos despedimos en la puerta. Y me niego a poseer otra cosa que no sea yo misma en el tema de hacer pareja. Pero lo agradable de un recuerdo sigo siendo yo. Me responsabilizo y eso me salva de cualquier dependencia. La responsabilidad sigue siendo para mí la clave de la libertad.
Debo querer a Alfredo porque su presencia ha sido drásticamente buena en mi luna, lo que no sé es si enamorarme de él sea la justa retribución que los dos necesitamos o si deberíamos querernos así, como inocentes animales, que ignoran que se aman. ¿Cómo sería vivir con el Alfre? ¿Eso es lo que necesitamos para ponderar nuestra relación?

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3 respuestas a Primavera

  1. Luis dijo:

    Now we are talking, go ahead!!!!

  2. El amor está en el aire (Love is in the air) y su brisa te llena de vida e ilusiones. Adelante, no lo dejes pasar porque mejor es el recuerdo de algo que fue que el no ha sido.

  3. Ursula Iguaran dijo:

    Liliane,
    Ese sentimiento que sientes por Alfredo apriétalo contra tu pecho y no lo dejes escapar porque la vida es amor. Y el amor le da mas sentido a la vida

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