Para Indignados


Yo entiendo que los países occidentales, donde el gobierno surge de una democracia pluripartidista, deben tener sus problemas. Aquí se ven muy satisfechos los guionistas de cualquier Noticiero de los que trasmiten, cuando comentan (porque casi nunca dejan que se escuche la voz de los reporteros internacionales) las noticias de las protestas de Indignados, estudiantes españoles, o norteamericanos. Intentan hacerle ver a los televidentes cubanos que esas personas protestan por conseguir algo similar a lo que representa la Revolución cubana.
Me gustaría poder decirles a esas personas que hacen bien en luchar pero que no equivoquen sus caminos. Porque no conocen lo que es un gobierno de extrema izquierda. Históricamente los partidos socialistas, de izquierda, han pretendido querer satisfacer los reclamos de los “pobres”. Se han alzado por encima de las multitudes descontentas, insatisfechas y las han manipulado hasta conseguir instaurar las dictaduras del Estado. Lo que albergan esos Estados en sus Consejos no son seres más virtuosos que los políticos con capital. Son peores, porque hasta los políticos en el capitalismo, tienen que respetar la Ley, una Ley por encima de los partidos políticos.
Aquí trasmitieron un documental de Michael Moore -con esas sonrisas malévolas de los panelistas de la mesa redonda- donde el citado cineasta norteamericano denunciaba la ocasión en que, en su país, el capitalismo había vencido la democracia. Se ve bien que Michael Moore no ha mutado en el caldero de ningún totalitarismo, el miedo no lo ha paralizado.
En las dictaduras de izquierda se produce un fenómeno muy complejo donde efectivamente se verifica una mutación de la naturaleza humana. Dejaremos de escuchar auténticas protestas porque en lo adelante serán organizadas por el gobierno. Suspendido todo diálogo real entre ciudadanos y gobernantes, solo se verá un mar de pueblo autómata, hambriento, descontento, pero incapaz de protestar. En vez de protestar las personas recurrirán al robo, la estafa, la prostitución, harán daño a sus más próximos, (tengo un amigo a quién aprecio, que en el año 1995 recibió un martillazo en la cabeza antes de que le fuera arrebatada su bicicleta). Pero habrá en cada barrio un “CDR”, que ya no será comunidad real sino una forma de convivencia vigilante, con prioridad política, entre esos mismos mutantes que por momentos dan la impresión… hasta de armonía. Porque, también aquí, el inmenso campo de concentración está custodiado por los mismos prisioneros. Es una mezcla de confusión, miedo, sumisión, simulación, y, en última instancia, también hay personas que se sienten satisfechas con ser agentes del poder, que tiene que cortar las alas de la conciencia de todo el mundo, y sobornar con muy poco sembrando el miedo.
Casi siempre en ese modelo de gobierno aparece un líder – el valor no me alcanza para citar a nadie en particular, es demasiado terrible, pero puedo citar a las ya inofensivas metáforas de Lenin, Stalin-, y el pueblo desposeído y olvidado, sin acceso a la educación o a servicios médicos, celebra un desposorio, un casamiento y una luna de miel con ese líder. Las cabezas que se sublevan al principio, son cortadas, con los gritos enardecidos y, por ende, la complicidad de esas masas. No son pocas cabezas, ni tienen que ser las de oligarcas y latifundistas o capitalistas solamente, pueden ser las de gente humilde que en su momento habría apoyado la Revolución y que por eso mismo pudo ver de cerca lo que se preparaba.
Poco a poco, a cambio de campañas de alfabetización, reformas urbanas, expropiaciones a los dueños de empresas, y muchos, muchos subsidios, el pueblo dejará que el líder se consolide en la tiranía de sus caprichos y deseos; porque le confirmará irresponsablemente lo que ese líder había estado creyéndose en su ego izquierdista: que solo un hombre puede siempre tener luces para saber lo que es bueno para millones. Esa soberbia caudillista no solamente expropia la riqueza ajena, roba también la responsabilidad con que se consigue la libertad. (Todo esto puede ser comprobado en todos y cada uno de los totalitarismos, porque por fortuna son fenómenos sociales que ya muestran leyes de la dinámica de fuerzas en su interior). El mayor beneficiario en ese matrimonio social se encargará de abolir la ley que pudiera revocarlo. En esa plusvalía de responsabilidad hay uno que sale con la responsabilidad de todos, pero que ya no tendrá que responder ante nadie porque sin libertad dejamos de existir como personas, es hasta lógico que un líder no nos vea. Por eso cada día se volverá más peligrosa la libertad de expresión porque empezaríamos a existir, pero se le hará creer al pueblo que los oligarcas están confabulados con potencias extranjeras y que eso hace que sea necesaria la uniformidad de pensamiento, la ideología del partido. O sea, que se le niega a ese mismo pueblo el ser autor de su rebeldía, el cerebro lo sigue teniendo otro. Se hará la campaña, tan repetitiva como la misma ideología, de que los disidentes o los opositores no se representan a sí mismos cuando protestan contra el poder absoluto que oprime, abusa, empobrece, niega; y que, véanlo bien: pareciera que a falta de derecho es legítimo que las personas se vean forzadas a la rebelión contra la tiranía, pero como han satanizado cualquier rebeldía que no sea la suya, los tiranos aplastan a opositores pacíficos que solo protestan con su voz, con su opinión, con sus carteles, después de acusarlos ante “el pueblo” (que vuelve a dar la licencia para que la tiranía haga lo que le dé la gana), de “mercenarios”. Aquí tengo que hacer un alto porque debo aclarar que yo también creo que la resistencia civil y pacífica es el mejor modo de no volver a caer en una Revolución. Pero recuerdo que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el preámbulo, los puntos primero y tercero: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”; “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión”. Esa podría haber sido, y no se trató de rebelión sino de rebeldía, la defensa de los 75. Pero los defensores del Derecho socialista, fiscales y Comisarios de “el pueblo”, consideran que este paraíso artificial de positivismos totalitarios que terminan siendo negativismos totales, es lo máximo que se puede alcanzar y que el “hombre nuevo” ha renunciado a la Declaración en sus 30 artículos. Ahí los vemos con su uniforme de MININT, hasta parecen humanos y “decentes”. Elí, Elí, lama sabactani. Aparecerán los presos políticos y los presidios políticos cerrados. Quizá no se torturara a lo Batista ni a lo Pinochet; se torturara a lo Stalin, con métodos científicos, que no llegan siempre a matar pero aniquilan a los seres humanos con la intención de hacerlos sentirse perros sin derecho y que duden de las razones que los hicieron ser oposicionistas de la dictadura de “los trabajadores”. Los entregarán a los gendarmes, que proceden de ese pueblo humilde, fanatizados por el líder y a los que se les ha cultivado un odio profundo por la disidencia, y a ellos se les dejará el trabajo sucio de torturar de múltiples maneras todos los días, porque los autores de la pesadilla ya no volverán a dar la cara y la gente humilde empezara a decir “el caudillo no tenía conocimiento de eso, si el caudillo lo supiera…” Es un fenómeno complejo, que por fortuna ya ha sido estudiado, muchas veces por los mismos que lo han padecido. Y que siembra definitivamente el terror en la conciencia de todos, por eso nos inmoviliza y dejamos de existir. Nadie nos conoce hasta que nos presentamos, triplicando la responsabilidad y esperando en Dios el final de estos tiempos. Esto no lo hemos hecho nosotros, como Guernica; lo han hecho ellos. Y como el versículo 23 del capítulo 18 del Evangelio según San Juan: si he hablado mal, testifica en qué está mal; y si bien, ¿por qué me golpeas?
Yo quisiera que me leyera algún Indignado para decirle que respeto cualquier protesta porque yo sé lo que significa no poder ni siquiera protestar. Pero que nunca se dejen engañar por ningún líder ni por ningún comunista. Hay que conseguir felicidad pero el precio no puede ser jamás la libertad.

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6 respuestas a Para Indignados

  1. Lilianne.
    Haz escrito una de las mejores descripciones conceptuales de lo que es el comunismo y su engendro castrista.
    Ojalá estas palabras lleguen a muchos.
    Gracias.

  2. Kike dijo:

    Me gusta mucho esa descripción acerca del totalitarismo de izquierdas que has escrito. Incontables veces he tratado, con argumento similares, de explicarles desde mi experiencia a estos “indignados” que la alternativa a las causas de su indignación no es, como bien dices, pagar con el precio de la libertad, ya que entonces, luego, la opción de “indignarse”, también la perderán. Pero no me creen y encima me acusan de “asalariado del imperio”

  3. Aserro dijo:

    A falta de prestigio los comunistas, desde su desgastada imagen tratan de alinearse con cualquiera que proteste y por cualquier razón, lo mismo valen los indignados españoles por la crisis de su país que 4 inquilinos por un inodoro tupido y es lógico que cuando se va cuesta abajo en un barranco cualquier rama sirve para agarrase aunque sea un espino. El comunismo esta desahuciado y ya no se menciona mucho porque apesta, ahora el nombre reformado es: “democracia socialista”, que es mas de lo mismo, con los mismos perpetuos dirigentes y con la misma necesidad para la gente.

  4. Alfredo dijo:

    Increible ensayo. Demasiado completo. Te necesitamos en Venezuela.

  5. Fredo dijo:

    Acabo de descubrir tu blog, me quede impresionado. Has escrito un ensayo impactante y sincero.
    Ten en cuenta que ningun sistema es perfecto. Escribes:

    “Lo que albergan esos Estados en sus Consejos no son seres más virtuosos que los políticos con capital. Son peores, porque hasta los políticos en el capitalismo, tienen que respetar la Ley, una Ley por encima de los partidos políticos.”

    En los Estados Unidos, los politicos son los hombres quien pueden comprar su posicion, y las corporaciones son los que llenan sus bolsillos. Ambos no tienen el menor respeto por las leyes que ellos mismos han creado, leyes que castigan a los Negros, los Latinos, y los pobres. El abuso aqui es institucional, entonces la gente nunca lo reconoce como abuso, sino como la vida normal. Tenemos la poblacion encarcelada mas grande del mundo, adonde predominan las minorias,y la mayoria por crimenes no-violentos. Tenemos niveles de pobreza que dan pena a cualquier pais industralizado, pero como los pobres de este pais viven fuera de vista, nunca lo hay que reconocer.

    Nunca se aplica la Ley para juzgar a los abusos corporativos o a los ladrones de Wall Street, porque son ellos quien financan las candidaturas de nuestros “representantes”, campañas que suelen costar cientos de millones de dolares.
    La gente no protesta porque nos falta Libertad, sino porque la Libertad esta a la venta, y solamente a los que lo tienen para pagar.

    -desde Washington DC

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