1 de mayo


“Cuando Dios nos haga volver de la cautividad, seremos como los que sueñan”… (Ps125 (126)
Un amigo mío escribió alguna vez un artículo sobre la Aniversariomanía del poder totalitario, como lo conocemos en Cuba. Parece que parcelar de esa manera el calendario les ofrece a nuestros secuestradores alguna seguridad.
En el edificio donde vivo empiezan a aparecer los carteles que “invitan” a los vecinos a ir a la Plaza el 1 de mayo. Ya se escucha la música de la Internacional Comunista por la televisión. Incluso algunos extranjeros en el Noticiero declaran estar felices de haber venido a Cuba expresamente a marchar por el Día de los Trabajadores. En todos los países donde se marchó y se marcha el 1 de mayo de manera oficial se ha prohibido además a las personas entrar y salir libremente del país, entre otras miserables restricciones. Pero a esos comunistas del mundo no les interesa. Así es, todavía hay gente que cree que esto es vida. En la escuela ya han colocado el cartel en la puerta, que dice: “Defendiendo el Socialismo”. Es cierto que colocar ese y otros carteles es un acto mecánico, una orientación superior, y no hacerlo supondría rebeldía que a muchos les parece inconveniente, sin saber que se equivocan. Yo no digo que todos estén mintiendo en contra de sí mismos, pero sí estoy diciendo que la mayoría lo está haciendo y por eso hay tanta vigilancia, tanta campaña ideológica, tan triste.
Pero hay algo novedoso este 1 de mayo, aunque tampoco sé cuál sea ahora la fuente de seguridad (Ecuador, Venezuela, el Vaticano?) que engendra tal soberbia en el Delfín de la dinastía Castro, que según noticias amenaza con hacer lo mismo que con ese “otro 1 de mayo”, que fue la Misa del Papa en la Plaza: detener, encarcelar, perseguir y amenazar a los cubanos insumisos que quedan en este país.
Mucho se ha hablado de que las personas en Cuba no se deciden a decir lo que piensan, lo que quieren, lo que desean. Pero yo lo voy a tener que decir una vez más; para que el 1 de mayo, cuando escuche decir en el Noticiero por los mismos bigotes del locutor de hace décadas el mismo discurso acerca del éxito de la Marcha, con el pueblo apoyando a sus caudillos, y cubierto por las grandes cadenas de noticias del mundo, yo sepa que también advertí la falsedad de toda esa representación.
En los años 80 mis padres me llevaban a la Plaza, recuerdo el ambiente y la sensación de estar cumpliendo con el orden y por consiguiente estar siendo aprobada y hacer felices a los otros: hacer lo que se espera de ti. Yo no veía entonces las listas de los Centros de Trabajo donde la no asistencia puede tener consecuencias inesperadas. O simplemente la presión a que se ven sometidos los cubanos diariamente y que produce la inercia de la Marcha. Por eso hubo al menos un año en que el gobierno no convocó al “pueblo” a marchar, porque quizá ese año la gente hubiera hecho una huelga no asistiendo al 1 de mayo. Estoy segura de que tampoco mis padres veían cuánto de malsano había en que me llevaran a ser un componente más de esa marea de no ser. Creo que la gente teme sobre todo el perder algo, laboralmente hablando, si decidieran no ir y quedarse en la casa a hacer lo que desean. También están los viejos comunistas, amantes de Picasso, intelectuales que siguen creyendo que ser comunista es pertenecer a alguna vanguardia, y esa simplicidad me parece irresponsable, inmoral.
Los que luego serán acusados de “corrupción” también asisten al 1 de mayo. Y los casos de los que he tenido noticia, no de las altas esferas sino de los simples trabajadores de a pie, tienen más que ver con supuestos desvíos de comida y sándwich con refrescos; pero aunque los otros proletarios vean el destino de sus colegas y continúen jugándosela por comida van a las marchas a saludar con sus banderitas a los amos del país. Cosa extraña, los explotados saludan a los explotadores, que les han hecho creer, o les han exigido bajo el terror que simulen creer ante sí mismos y ante todo el mundo, en unas grandes ideas que no sirven a la felicidad real, ni al sentido ni a la identidad de nadie. Yo insisto en que si Dios quiere, y la oración es un arma muy poderosa, todo eso puede cambiar de un día para otro.
Los únicos que podrían estar felices con ese desfile de renuncia a la felicidad más auténtica que cada cubano que va allí ha hecho, son los culpables de esta tragedia existencial; y aún es posible que no puedan ser del todo felices sabiendo que lo que late del otro lado, detrás de la reja donde cada uno ha encerrado sus anhelos, es el fin de esta farsa.
Un año más para decir lo mismo, tal vez el próximo ya podamos contar otra historia el 1 de mayo. Por eso estoy pidiendo mucho a Dios y sé que alguna respuesta vamos a tener. Lo sé.

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Una respuesta a 1 de mayo

  1. osvaldo dijo:

    Lo mas tragico de todo es que,los governantes saben bien,que las 3/4 partes de los que desfilan,van en contra de su voluntad,y los que desfilan el 1 de mayo,no se dan cuenta como son usados para medios propagandisticos hacia el exterior,siento mucha pena por esa pobre gente,que no tienen valor para decir BASTA YA,de ser utilizados.

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