Sereno entre los viles

Tenía deseos de saludar a José Daniel Ferrer de la Unión Patriótica de Cuba, la próxima vez que estuviera en la Habana. El lunes supe que la policía lo había secuestrado mientras caminaba por una calle de esta capital, para conducirlo por la fuerza a Santiago de Cuba. Qué miedo le tienen a Ferrer, porque Ferrer no les tiene miedo.
He tratado de imaginar lo que significa para un hombre como él ir caminando por una calle de este su país y ver aparecer una patrulla de policías uniformados, o de agentes vestidos de civil que le llevan adonde no quiere ir, porque existe una trampa legal para los ciudadanos en Cuba, en la que muchos han caído y que prescribe que no se debe hacer resistencia ni desacato a la “autoridad”. ¿Pero qué representa esta autoridad? No es la autoridad civil que vela porque los ciudadanos no desobedezcan la ley para garantizar la convivencia en paz de la sociedad. Es la fuerza bruta que sirve a una ley para quebrantar la libertad de todo el mundo y garantizar la dominación. Antes, de un solo líder; ahora, de las sombras de ese líder.
En Santiago de Cuba Ferrer tiene a su cargo la UNPACU, a la que perteneció Wilman Villar Mendoza. La Unión Patriótica de Cuba realiza protestas por la Libertad en las calles del Oriente de Cuba. No todos se suman, porque la mayoría del pueblo cubano esperaría “lo seguro” y por eso es que no pueden ser libres. Esos hombres que acompañan a Ferrer y se lanzan al abismo de su libertad, como golpeando la puerta del cielo, tienen por eso mismo, por ser pocos, la condición de arsenal de Libertad. El régimen les teme.
Es de notar que este país tiene entre sus monumentos una mole de cemento y hierro feo, conocida como Protestódromo (enfrente de la Sección de Intereses Norteamericana), que ha sido escenario de muchas protestas, siempre guiadas y organizadas por el gobierno, así que en el Código Penal no figura la protesta como delito. Las personas que han padecido penas de prisión por haber formado parte de protestas ciudadanas contra el gobierno han sido procesadas por “delitos contra la Seguridad de Estado”, “propaganda enemiga”, o figurados como “desorden público”, “incitación a delinquir”, “ultraje a los símbolos patrios”. O simplemente “resistencia al arresto” y “desacato a la autoridad”. ¡Es una trampa tras otra, ni siquiera dan la cara los cobardes!: los revolucionarios, y la Revolución innombrable, siempre han aspirado a hacerse pasar por “buenos”, y así han engañado a muchas personas en Cuba y fuera de Cuba. O han encontrado villanos como ellos que los apoyen.
Caer, por esas trampas legales, en cualquiera de las cárceles revolucionarias – como testimonian los que lo han vivido- es descender a condiciones de inframundo, ser atropellado por gendarmes sin conciencia, ser perseguido por otros reos que los mismos agentes del MININT han convencido – a cambio de alguna recompensa- para que perturben y lleguen a atacar a los prisioneros políticos. El gobierno-régimen cubano debe ser condenado por cada persona amante del bien que aún quedara en este mundo. De Dios no escaparán aun en el caso de que lograran escapar de la justicia humana. Es cosa terrible caer en manos del Dios vivo.
No sé si la sumisión ha sido solamente la respuesta del instinto de conservación frente al temor irracional que esta dictadura ha implementado en cada conciencia. O si los cubanos estamos atravesando este infierno de la existencia porque muchos han encontrado satisfacción en ser dominados. No lo sé. No siempre es el temor el que hace que los cubanos se vayan de Cuba, a veces es el deseo de ganar dinero y regresar a gastarlo con la familia, pero la libertad se sigue postergando. Ferrer no lo hace así, es necesario apoyarlo. Porque las consecuencias siempre se irían incrementando por la acción sostenida y si esto no se para, ¿mañana dónde estaremos si seguimos permitiéndole al aparato de represión cubano actuar desconociendo la ley moral?
Cuanto más ancha se vuelve la brecha, el abismo, entre los defensores de la libertad y los represores de la libertad, más cierta estoy en que es preciso defender lo que somos frente a lo que no somos. Dios nos hizo libres. Sé que no estamos solos.

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3 respuestas a Sereno entre los viles

  1. La brecha, Lilianne, es cada día más ancha.

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