El diablo no nos toca en el hombro, pone sus manos con desdén en la repisa.

La Habana está de Carnaval. Al menos eso es lo que dice la televisión. Esos carnavales dispensados como la cerveza de pipa, como la palabra pipa alejada de la individualidad del hábito de quemar tabaco para aspirar el humo por una boquilla. Pipa arrastrada por un camión, recipiente para guardar agua, combustible, cerveza, en gran cantidad. Alude al colectivo, a la masa, a la que se le dispensa la cerveza, el pan con cerdo, la carroza deslucida. Eso sin contar la dinámica de relación entre la enorme cantidad de policías en la calle y el pueblo que se congrega, tan falto de otros estímulos, en las áreas del Carnaval.

En ese marco de fiesta popular La Flotilla de la Libertad ha vuelto a lanzar sus fuegos artificiales cargados de promesas para algunos y terribles vaticinios para otros. Allá en el mar tan cercano y tan lejano a la vez. En la anterior ocasión en que la Flotilla anunció su cercanía, yo que estaba sin Agustín sentí pánico de estar en la calle y que ocurriera un estallido popular. Por mucho que se piense que tal cosa influiría en el retorno de la Libertad no es deseable que paseando con tu hijo por la calle vaya a ocurrir una situación de caos.

(He leído en Penúltimos Días un post  francamente impresionante, tomado de un blog de una cubana del exilio llamada Om –como el mantra anterior a la aparición de la sangre-  donde puede leerse que los cubanos padecemos de hemofobia. Es fácil decir eso desde Chicago, desde el exilio.)

En esta ocasión, de la mano de Agustín, he salido con mi familia al Malecón y me ha sorprendido la ausencia, el vacío y la oscuridad. Probablemente en la parte más cercana al Morro habría más personas, pero allí donde nosotros estábamos en G y Malecón parecía ser La Habana una ciudad vacía.

La Flotilla de la Libertad lanzando esos fuegos de artificio tan cercanos…ay, tan distantes todavía, frente a una ciudad borracha en la costumbre de la dispensa estatal que no le permite gritar Libertad sin que tenga un costo que puede llegar a ser de sangre. A la que tampoco parece importarle mucho avivar el sentido de la proclamación de una Libertad menos codiciada que la cantidad de c.u.c. necesaria para comprarse una vida, que unida a la medicina gratis y una escuela donde es posible simular sin creerse nada de veras, se puede vivir sin entender para qué sirve la Libertad. Eso es lo que parecen ser los cubanos posrevolucionarios.

Agu ha tenido que explicarme que La Flotilla de la Libertad estaba en verdad detrás de unas embarcaciones muy iluminadas que todo indica las había colocado ahí el gobierno de la Isla para advertirnos a todos de la presencia dictadora.

Como siempre muchos policías. Para recordarnos cómo la felicidad huye de las playas de nuestra existencia y hay que salir a buscarla en alta mar. ¿Los cubanos somos más delincuentes que hay que patrullarnos tanto o la definición de ilegalidad ha crecido en el código penal revolucionario?

De regreso en una “unidad” cercana un microbús del DSE en posición a pocas cuadras del Malecón y unos tipos de civil saliendo a vigilar a los enemigos de la seguridad del gobierno del Partido comunista y de la familia mafiosa: el triste pueblo, tan pobre, tan pobre de espíritu. Que acaso podría ser tentado a pronunciar las sílabas fatales por la engañosa cercanía de los fuegos de artificio. Ja, ja, ja, el DSE asegura estar protegiendo al pueblo de sus tentaciones: un pueblo que no sabe, no se entiende, millones de minusválidos antropológicamente hablando ¿Por qué en Serbia sí podían los jóvenes rebelarse contra la dictadura del socialismo de Sloboda Milocevich? ¿Cuál será la fórmula de la Libertad?  ¿Es la Libertad una vampira? No, la culpa no es de la Libertad, ni de nuestra hemofobia. La culpa es del DSE, la culpa es del general que dice desde la Tribuna: “Aquí todo el mundo sabe lo que tiene que hacer”. Incitando a que no se respete el derecho a gritar Libertad, el derecho a decir que se acabó la esclavitud comunista y el gobierno de la familia Castro por toda la eternidad. Se acabó. Se acabó el temor y la inseguridad, la amenaza, el presidio político, la libreta, la pipa, la mugre, la simulación, la ilegalidad. ¿Cómo podríamos acercar esos fuegos artificiales a nuestro Carnaval tan opaco y de cartón? Y retornar a la individualidad, la privacidad, la expresión real de nosotros mismos. Salir del campo de concentración.

Todo eso si tan solo pudiéramos quitar sin violencia el obstáculo, esas naves gubernamentales.

Me he puesto nostálgica.

 

 

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6 respuestas a El diablo no nos toca en el hombro, pone sus manos con desdén en la repisa.

  1. Bajo el régimen castro-comunista la LIBERTAD es una palabra abstracta, José Martí en su carta a Manuel Mercado señala ese abstracionismo – figuradamente- “Las nubes surcan allá en el cielo, LIBERTAD en lo azul…” Cuánto siento el sufrimiento del pobre pueblo cubano, en parte culpable de su propia situación.

  2. Se vieron y eso es lo importante al decirle a los cubanos que sus hermanos estamos aquí.

  3. alfredo dijo:

    muy buen comentario.a esta juventud rebelde nadie la podra detener, los deseos de libertad son tan genuinos y espontaneos y hasta innatos que se convertiran en una ola que chocara contra el muro de la dictadura.

  4. janczeck dijo:

    Esa juventud rebelde no hace nada asi que no es tan rebelde,auqllo se termimnara algun dia pero como pienso,no sera tranquila ni pacifica son muchos anos del rencor y el chantaje

  5. thk dijo:

    Te digo, que 5 o 6 postings de blog mas como este, y la democracia llega a Cuba.
    Hay mas blogueros de la disidencia, hay mas blogs disidentes que computadoras publicas conectadas a internet en Cuba. No jueguen mas a Ana Frank.
    Y los carnavales, en la Habana o Santiago, son lo que el gobierno cree se merece el pueblo al que, uno pensaria por este blog, te sientes llamada a convocar a la libertad. Y el pueblo lo consume. ‘Porque no hay otra cosa’. Que es, basicamente, la misma razon por la que tu y el 90% de los disidentes estan metidos en esto. Por aburrimiento.

  6. Alejandro VII dijo:

    Más que Fuegos Artificiales esa flotilla debe llevar hombres con fusiles y balas para conquistar la libertad y todos los demás derecho que el Castrismo le ha quitado al pueblo cubano.Cuba necesita de un líder Valiente , Honesto y sin otra Ambición que la de liquidar de una vez y para siempre, por la vía de las armas, a la jauría de viejos rabiosos y asesinos que hoy enlutan a Cuba

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