No se de que me acusan

(Esta entrevista con Gorki la he tomado de CubanetIMG_4118, para compartirla en mi blog)

Gorki Águila, líder de la banda de punk rock Porno para Ricardo, fue puesto en libertad bajo fianza hace una semana, luego de que un patrullero de la PNR lo detuviera la madrugada del domingo 29 de septiembre, por llevar en su mochila dos pastillas de un medicamento contra la epilepsia, enfermedad que Águila padece desde la adolescencia.

¿En qué situación legal estás ahora?

Ahora  estoy libre bajo fianza, esperando juicio sin fecha. Lo que  tengo, si es que tengo algo, son dos pastillas en una mochila. Cometí el error de firmar la fianza con el delito completo. Luego que pude salir en libertad, la asesoría legal de la Asociación Jurídica Cubana (AJC) me hizo entender que en lo que yo firmé, para salir en libertad, debieron haber escrito “de un supuesto delito, que no se ha probado.”

El delito que pusieron es la parrafada completa del código penal. El acápite completo que se refiere a drogas. Pero yo en ese momento de firmar no tenía asesoría legal, porque, aunque lo pedí, no me dejaron ver un abogado. Si  cometí algún error al firmar sus papeles para dejarme en libertad, fue porque estaba bajo la presión de una migraña violenta, con deseo de irme a casa y sin asesoría legal, repito.

El instructor me dijo que firmara, que el delito que él puso ( “así es como se debe poner”, dijo) no significaba que  me acusara de todo eso, que se iba a esperar a ver cómo fueran evolucionando las cosas para decirme el delito que me imputarían. O sea, ponen el acápite completo para escoger cual es el delito que te van a poner o si te van a poner delito. Esos son los temores míos, que ahora no puedo estar seguro de qué me están acusando. El instructor también me dijo: “Puede ser que todo esto se archive y no pase a fiscalía. Porque si tú traes los papeles, a lo mejor no pasa nada”. También me dijo que cabe la posibilidad de que se lleve a la fiscalía y después me digan de qué delito yo estoy acusado. Estoy en un limbo, sin definición de delito ni fecha de juicio.

¿Tienes toda la documentación médica?

Ya tengo escaneado el documento del doctor que en México me recetó la Tradea. Mi familia me lo envió, pero mi familia no conocía el trámite completo, ya que  el documento no vale legalmente hasta que pase por un notario, y después por Gobernación, allá en México. Y por último debe pasar por el consulado cubano. Para que llegue a Cuba la constancia de que ese doctor existe, y que ese notario existe, dicho por Gobernación. Y después el Consulado cubano dictaminará que “todo el mundo existe”, para que tenga fuerza legal. En ese proceso estoy, pero me preocupa, porque como no tengo fecha de juicio, ellos pueden citarme mañana sin yo tener todavía todos esos documentos que serían mi defensa.

El documento con fuerza legal avalaría que estoy tomado la Tradea por prescripción médica. Básicamente,  eso en un país normal te quita el delito que están inventando de “tráfico y tenencia”, a partir de dos pastillas contra la epilepsia, que padezco desde la adolescencia.

También fui al médico aquí para pedir el resumen de historia clínica donde explica por qué yo tomo la Carbamazepina. En México me recetaron la Tradea, pero aquí en Cuba hay constancia de que soy epiléptico desde la escuela secundaria. Las pastillas son para que las crisis epilépticas no me den muy frecuentes. Y la Carbamazepina y la Tradea (metilfinidato) son similares.

¿Cómo te trataron las autoridades policiales?

A la detención siguió el clásico trato que te dan en esos lugares. Empezaron a amenazarme: “Ahora sí te vamos a hervir. ¿Tú eres el socio de Los Aldeanos? Tú estás embarcao, tienes seguimiento por el CDR…”. Yo les dije que en este país todo el mundo tiene seguimiento por el CDR.

Desde el principio empecé a pedir  mi medicamento, pero no me lo daban. Aunque mi novia me lo llevó, no me lo quisieron dar.

Estuve detenido desde la madrugada del domingo -para nosotros era sábado porque eran las 12 y un poquito-,  hasta las 4 y 30 del lunes. Yo no puedo describir la falta de higiene de un calabozo en Cuba. El baño del calabozo tiene un aspecto infernal, para colmo no tiene agua, no lo puedes descargar. Estás respirando constantemente la peste penetrante a mierda y orine. Las cucarachas deambulando por todo eso, la cochinada del piso que no se limpia nunca. Cuando eso se llena con 4 personas, todo el mundo sudando y respirando a la vez con ese calor, se incrementa más la incomodidad y la ansiedad que te da por salir de ese lugar.

Hubo algo en particular que me hizo sentir muy humillado. Yo me había sentado en el piso, porque no había comido. No quería que me diera un mareo y ya tenía un dolor de cabeza “perro”. Y uno de ellos sacó un teléfono celular y me gritó: “Oye, mira pá acá.”, para hacerme una foto.

Quisieron hacerme análisis de orina. Buscando no solo tener la “evidencia” de dos tabletas de Tradea, sino también que la supuesta droga estuviera dentro de la sangre. Yo nunca accedo a nada de eso. Ellos incluso amenazaban: “Te vamos a meter 8 años por desacato porque esto es una orden que tú tienes que cumplir”. Yo les dije: “No voy a entregarles ningún orine,  porque yo no sé qué tú le vas  a poner.” Y entonces ellos decían: “Ah, eso es difamación.” Cada vez que yo hablaba eran más años… Yo les dije: “Mira, si te das cuenta, este medicamento lo venden en Cuba, pero no con ese nombre comercial. La Tradea es metilfinidato. Eso lo venden aquí”.

Es el mismo medicamento comprado afuera, por prescripción médica. Yo tengo residencia mexicana, tengo derecho a tener mis pastillas encima.  El policía  me dijo: “Ah, eso es tráfico internacional”.

¿En qué circunstancia ocurrió la detención?

Estábamos sentados Renay (el baterista) y yo, en un muro del Hospital de Maternidad Obrera, en Marianao. Era la noche del sábado 28 de septiembre, “día de los CDR”. Antes de eso, habíamos dado una entrevista al aire libre a una periodista, una estudiante universitaria norteamericana, en La Puntilla, en los escombritos de la playa, frente al Centro Comercial. Hablamos del grupo, de nuestra música, y de toda la censura que ha sufrido nuestra banda.

No sé si eso habrá tenido algo que ver con la detención. Salimos desde allá un trecho en guagua y otro caminando, para llegar a la fiesta de un amigo. Estábamos descansando sentados allí y de pronto vemos una patrulla que frena espectacularmente. El policía se baja, me pide carnet, y me dice que le enseñe todo el contenido de la mochila. No teníamos nada que ocultar, yo le mostré mis cosas y le dije: “Y este es mi medicamento”. Lo único que ellos tienen como evidencia de un supuesto delito en que están tratando de involucrarme son dos “fucking” pastillas.

Supuestamente, la policía está para entregar hechos, no para entregar valoraciones ni juicios, porque eso lo tiene que hacer un Tribunal.

¿Crees que la presión que ejercieron los medios fue determinante en que te dieran la libertad bajo fianza?

Creo que sí. La presión que ejercen los medios es determinante. Agradezco a mis amigos, a los medios de Miami que siempre acuden a este tipo de atropello. Cada vez que los medios hacen visible la situación de indefensión de un detenido, le restan espacio a la impunidad con que se comportan los cuerpos represivos. Les agradezco en el alma. Lo primero que yo aconsejo hacer es acudir a la denuncia.

Después de todas esas horas encerrado, fueron el lunes  a mi celda y me preguntaron:  “­ ¿Tú tiene ahí pá llamar por teléfono a tu familia?”. Yo les dije: “No, pero me hace falta, entre otras cosas porque necesito la Carbamazepina, que no me la han dado”.

El policía hasta me dio una tarjeta para usar el teléfono público, y me dijo que me iban a “dar una fianza”. Yo me asombré, porque ese derecho usualmente no te lo reconoce la policía. Yo le pregunté:  “¿Ya mis amigos me pusieron un abogado?”, y me dijo: “No, eso lo colegiamos entre nosotros”.  Yo creo que eso lo hicieron por la presión en algunos medios, gracias al periodista Reinaldo Escobar, que fue el primero en darlo a conocer.

Pero  pienso que ellos podrían estar esperando que baje todo lo que se ha formado en los medios y en un momento especifico, cuando ya no se hable del tema, citarme a juicio y hacer lo que les dé la gana sin cobertura ni escándalo.

O, en el caso de que vean que tienen muy pocas cosas para meterme preso, desmayar la jugada y esperar a que ellos tengan un kilo de coca, para ponérmelo arriba porque por dos pastillas van a cometer el mismo error de la otra vez: “Ya sabemos que con dos pastillas no lo vamos a meter preso, vamos a ponerle  un pernil de carne de res dentro del refrigerador”

 

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Una respuesta a No se de que me acusan

  1. Abel Gonzalez dijo:

    Muy loco, un genio este muchacho.
    Saludos,
    http://ideassospechosas.blogspot.com.ar

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